Crear una empresa desde los cimientos no es fácil; no basta con tener una buena idea y mucha ilusión. También es necesario saber cómo desarrollar ese proyecto con constancia y perseverancia, rodeado del equipo más eficiente y proactivo. Si no se dan estas circunstancias, muchas empresas se ven abocadas al fracaso más absoluto. Una caída que puede dar, aun así, la oportunidad para remontar a nivel profesional y aprender de los errores.


Seguro que podrían ser algunos más, pero aquí te presentamos los primeros 7 errores (de los 15) más comunes que detectamos al crear una empresa suelen ser los siguientes:


1- Equivocarte en la selección de los socios: Sobre todo, cuando se trata de la primera experiencia emprendedora. Muy a menu
do, cometemos el error de asociarnos con 
las personas que tenemos más cerca: amigos, familiares, compañeros de clase. Son 
con quienes tenemos más confianza, más afinidad, pero esto no garantiza que sean los socios ideales para impulsar nuestro proyecto. Tenemos que basarnos en criterios profesionales a la hora de elegir a los socios.

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2- No valorar la 
importancia del líder:
 Una empresa sin líder es como un barco sin patrón. El líder es la persona que unifica el espíritu del equipo y que toma la última decisión. Y, ¿quién debe ser ese guía? ¿El CEO? ¿Quién aporta el capital principal? No se debe decidir en base a estas cuestiones. ¿Sabes quién era el que siempre jugaba fútbol en el colegio? El que traía la pelota, pero que no era necesariamente el mejor jugador. El líder debe ser el mejor jugador, y no el niño que traía la pelota de fútbol al colegio para la hora del recreo.

3- Un reparto equitativo de las acciones: Aunque esta pueda parecer a simple vista la opción ideal, puede ser totalmente equivocada. Eso de repartir el pastel entre todos por igual, no funciona a la hora de arrancar una empresa. Por ejemplo, cuando son dos socios y se reparten las acciones al 50%, siempre van a tener que llegar a un acuerdo; si son tres (33%), dos de ustedes mandaran; y si suman cuatro (con el 25% de la empresa para cada uno), se produce el caos. Siempre debe haber pacto entre los socios a la hora de adjudicar las acciones.


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4- Contratar sin pensar: Es importante contratar a los trabajadores en función de, si encajan en la cultura de la empresa, primero; y de su capacidad, después; siempre podemos ampliar sus conocimientos a través de formación. Nunca invertir este orden de prioridades. Para ello, es importante definir esa cultura para remar todos en la misma dirección. A partir de ahí, ya se puede pensar en qué servicio se necesita contratar y a quién para que lo desarrolle.


5- Basarse en estereotipos: No todos los emprendedores deben estar cortados por el mismo patrón: jóvenes recién graduados, hacer una app o desarrollar su idea en un garaje. Lo importante es no tener miedo al riesgo, contar con capacidad para tomar decisiones, ver oportunidades donde otros no las ven y sentir pasión por lo que se hace. Ese es un buen emprendedor.


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6- Enamorarte
 demasiado de la idea: La idea puede llegar a ser el peor enemigo del emprendedor. Pocas ideas representan la perfección o el éxito asegurado por sí mismas, (a no ser que hayas inventado la rueda, el fuego o la bombilla...). Enamorarse de un concepto inicial hasta llegar a cegarse y no escuchar a nadie, por creer que no va a aportar nada a esa idea, es un error.

7- No saber dónde 
te estabas metiendo: 
Emprender es muy duro y requiere mucho sacrificio (sí, también puede dar grandes satisfacciones). Debes analizar bien el impacto personal
 de la decisión (tienes responsabilidades familiares y materiales, no dispones de 
apoyo en tu entorno más próximo, etc.). También hay que ser honesto con uno
 mismo y saber cuándo ha llegado el final
 de tu etapa en la empresa para salir de 
ella o para dejarla morir.

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En la segunda parte de este post, encontrarás los otros 8 errores más comunes al emprender.


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