De esta obra, publicada en 1996, lo que más me gustó fue el prólogo de Mario Vargas Llosa. En este libro los ensayos de Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Vargas Llosa analizan de una forma un tanto satírica la historia de América Latina y el modo de pensar de sus elites políticas e intelectuales. Me acuerdo que lo leí por allí en el año 2000,  y me pareció que el prólogo, escrito por el peruano, era una descripción exacta de la realidad venezolana.

Un caudillo culpando de todos los males que aquejaban a Venezuela a la explotación sufrida por el país por más de cuarenta años.  Los ricos, la oligarquía, la burguesía, los Estados Unidos,  los colonizadores, los conquistadores y hasta los cavernícolas eran los verdaderos culpables de todos nuestros males. La culpa era de otros y nunca de nosotros mismos, ni de la elite gobernante.

Con esa cancioncita y con su estribillo trillado nos han tenido esperando por uno, dos, tres y quince años, tantos... que hasta la muerte del caudillo sucedió en ese tiempo transcurrido. Y aun cuando hemos tenido tiempo, riqueza, el gobierno ha gozado de total control político y casi ninguna oposición, los resultados son cada vez peores.

Durante todo este año 2014 hemos esperado con paciencia que el "nuevo gobierno"  nos sorprenda con medidas económicas, políticas y sociales que hagan de una vez por todas a Venezuela ser la potencia que tanto pregonan. Potencia agrícola, educativa, productiva, petrolera, marítima, turística, y la verdad es que cada vez vamos de mal en peor.

La semana pasada por fin supimos la estrategia.  Según los voceros del gobierno, de ahora en adelante vamos a cambiarlo todo para dejarlo igualito como ha estado durante todos estos años porque la culpa de lo que nos está pasando es de los "gringos" y no de nosotros.

Con esa estrategia todos sabemos cuales van a ser los resultados. Las empresas van a seguir cerrando, los trabajadores se van a quedar sin empleo, los productos van a seguir escaseando, las colas para conseguirlos van a seguir  aumentando, los políticos van a seguir dando explicaciones sin sentido y Venezuela se va a seguir hundiendo en un foso gigantesco.

Si el gobierno sigue resistiéndose a dar un viraje en sus políticas económicas, lamentablemente Venezuela seguirá siendo el ejemplo (como lo ha venido siendo todos estos años) de la cuna del perfecto idiota latinoamericano a que se refería Vargas Llosa y nuestros jóvenes talentos seguirán emigrando a todos los países de la región para hacerlos más prósperos y contribuir a ensanchar la brecha que cada vez más separa a nuestro país del resto del mundo.

Es el momento de reaccionar, Venezuela no permite que perdamos más el tiempo. Debemos tomar las decisiones correctas por el bien del país y de todos sus habitantes. Dejemos de parecernos al perfecto idiota latinoamericano.

 Juan Carlos Varela / Abogado

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