18-10-2017
Un 45% de las horas extra continúan sin pagarse, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al segundo trimestre del año.

Para tratar de evitar que las compañías abusen de esta práctica, el Pleno del Congreso aprobó ayer por mayoría -con la abstención de Ciudadanos y la negativa del Partido Popular- una proposición de Ley del PSOE, que pide que se modifique el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores para incluir la obligación por parte de las empresas de registrar diariamente la jornada de cada trabajador con el horario concreto de entrada y de salida.

Además, las compañías deberán conservar estos registros durante cuatro años y ponerlos a disposición de los inspectores de trabajo y Seguridad Social que así lo requieran.

La portavoz de Empleo de los socialistas, Rocío de Frutos, defendió esta iniciativa para garantizar la conciliación, mejorar los recursos a la Seguridad Social -al cotizar por todas las horas trabajadas- y disminuir el riesgo psicosocial que supone la presencia excesiva del trabajador en su puesto.

De los más de seis millones de horas extraordinarias que trabajan los asalariados españoles, 2,7 millones no reciben ningún tipo de compensación ni en forma de remuneración económica ni de descanso.

"Esto es completamente ilegal e inconstitucional", denunció el diputado de Unidos Podemos, Alberto Rodríguez, que recordó que las horas trabajadas de más aumentan los siniestros laborales.

La ley establece que un trabajador no puede hacer más de 80 horas extra al año, salvo que las haya compensado con descanso o sea un caso de fuerza mayor. A pesar de que la normativa es clara respecto a la regulación de las horas extraordinarias, se incumple de forma reiterada. Por eso, el Congreso exige también que se eleve esta infracción a grave.

Desde el inicio de la crisis, el número de horas extraordinarias no abonadas aumentó en detrimento de las compensadas. Así, si en 2008 el porcentaje de horas extra no pagadas era del 38,97%; en 2015 llegó a alcanzar el 55,63%, es decir, eran más las horas extraordinarias que no se abonaban que las sí se compensaban. Sólo a partir del tercer trimestre del año pasado, comenzó a revertir esta situación, aunque aún estamos lejos de las cifras precrisis.

El registro de las horas trabajadas es, en cualquier caso, una iniciativa no exenta de polémica. Expertos en Derecho del Trabajo la han cuestionado al entender que contradice los últimos fallos del Tribunal Supremo a favor de un menor control, y aseguran que generalizar esta iniciativa a todas las empresas puede generar más conflictividad laboral y va en contra de la flexibilidad que se reclama tanto desde el ámbito de las empresas como por parte de los trabajadores para poder conciliar mejor su vida laboral y profesional.

Una opinión que comparten desde Ciudadanos, que sostienen que el registro no es una fórmula eficiente y que deberían ser las compañías las que dieran flexibilidad a cada empleado. "Son más importantes los resultados que el tiempo de presencia", defendió el diputado de la formación naranja Sergio del Campo.

Para el popular Carmelo Romero, la propuesta se olvida de "las nuevas tendencias del mundo laboral" como la flexibilidad, la economía digital y el trabajo por resultados. Y, además, considera que aunque es necesario clarificar el registro de hora, tras las diferentes interpretaciones del Supremo, esta cuestión debería abordarse en la mesa abierta sobre la calidad en el empleo, en la que está presente Empleo y los interlocutores sociales.

Actualidad Laboral / Con información de El Mundo