20-07-2018
La industria del automóvil de Estados Unidos demandó a la administración de Donald Trump que desista de sus planes de imponer aranceles a los vehículos importados porque dañará al sector y reducirá empleos.

Como ocurrió con el acero y el aluminio, Washington invocó razones de seguridad nacional para iniciar en mayo una investigación sobre la importación de autos y autopartes y considera imponerle aranceles de hasta 25%.

Economistas advirtieron que esas medidas, que se suman a las ya aplicadas a otros rubros, y las represalias de los países afectados, pueden dañar a la economía mundial.

La abrumadora mayoría de representantes de la industria automotriz estadounidense que compareció ante el departamento de Comercio dijo que los aranceles provocarán pérdida de empleos, perjudicarán a la economía, restarán competitividad internacional y encarecerán el precio a los consumidores.

Matt Blunt, dirigente de una entidad que representa a las tres grandes estadounidenses Ford, General Motors y Fiat Chrysler, dijo estar "muy preocupado" por la industria doméstica la cual, sostuvo, puede perder lo ganado con las rebajas fiscales de diciembre pasado.

"No hay evidencias de que las importaciones automotrices sean una amenaza a nuestra seguridad nacional", dijo.

En los últimos dos meses, Trump se trenzó en peleas con socios de Europa, Asia y América del Norte por considerar que lo asimétrico de las políticas tarifarias genera una invasión de vehículos importados a Estados Unidos mientras que los fabricados en Estados Unidos tienen dificultades para competir.

El departamento de Comercio está recogiendo opiniones sobre su plan arancelario, que ha generado un amplio rechazo en Estados Unidos, y sus conclusiones se esperan en dos meses.

En 2017, Estados Unidos importó autos por 212.000 millones de dólares lo que significa 151.000 millones más de lo que exportó. El déficit en ese rubro aumentó 29% desde 2013, según el departamento de Comercio.

Pese a la enorme cantidad de opiniones contra los aranceles que ha recogido, el departamento de Comercio dijo que no está obligado a tomarlas en cuenta.

"Esto no es un plebiscito", dijo el secretario de Comercio Wilbur Ross este jueves a la CNBC y añadió que no está sorprendido por el rechazo. "Las partes afectadas son las que probablemente prestarán testimonio" en las audiencias, dijo.

Ejecutivos que asistieron a esas reuniones dijeron que las tarifas propuestas debilitarán las inversiones en el mercado doméstico especialmente en lo que hace a los esfuerzos por desarrollar nuevas tecnologías como las de vehículos eléctricos o autónomos.

Actualidad Laboral / Con información de Estrategia y Negocios