Debo confesar que las piñatas no eran mi fuerte. Recuerdo que cuando me invitaban a una y llegaba la hora de darle palo para recoger los caramelos y regalitos, siempre salía perdiendo. Es más, formo parte de las personas por las cuales se institucionalizó la práctica de entregar una bolsita de caramelos y regalitos a aquellos niños que no habían tenido la suerte de recolectar lo suficiente una vez que se reventaba la piñata.

Siempre he dicho que la tradición de las piñatas infantiles en Venezuela es un fiel reflejo de la cultura oportunista y vivaracha de nosotros los venezolanos. A continuación relato mi experiencia y su relación con la realidad del país. Juzguen por ustedes mismos.

Al llegar, lo primero que ve el invitado es el motivo de la fiesta. Generalmente la piñata consiste en una representación del superhéroe de moda favorito del cumpleañero. El superhéroe es objeto de todo tipo de piropos. "Que linda la piñata, ¿quién te la hizo? Se siente bien pesada, seguro tiene muchos caramelos".

Los niños experimentados la analizan en detalle y escudriñan cada uno de los ángulos para darle el golpe certero que permita romperla en mil pedazos para sacarle el mayor botín.  Los niños y padres más agresivos, se ponen cerca de la piñata para no perder el puesto privilegiado y agarran dos o tres bolsas (para padre e hijo) y así asegurarse que tienen espacio suficiente para llevarse gran parte de su contenido.

Una vez que la fiesta se acaba, de repente todas las miradas se concentran en la piñata. Niños y adultos corren para colocarse en línea para darle duro a la piñata. Empieza el coro "dale, dale, dale a la piñata...", y empiezan los adultos a gritar, "dale Pedrito, rómpela, pégale por el ojo, métele un palazo por la barriga, dale duro que ya esta casi lista".  Los niños con ayuda de sus padres se colean y toman varios turnos. Generalmente, los niños que siguen las reglas se quedan de últimos y nunca le dan palo a la piñata (aunque en realidad más bien están preocupados por el superhéroe y el daño al que está siendo sometido).

De repente, un adulto desenfrenado se abalanza sobre la piñata y decide meterle la mano, desgarra su pecho y le abre un hueco como si le fuese a sacar el corazón.  La abre en varios pedazos y se dispone a distribuir su contenido entre los niños presentes. Es ahí cuando un frenesí se apodera de todos nosotros, los niños y adultos se abalanzan unos sobre los otros (incluso los padres y en especial las madres) empiezan a repartir codazos, le quitan a los niños pequeños los juguetes de las manos y llenan bolsas y bolsas del botín que han logrado exprimir del pobre superhéroe.

Lo que queda de la piñata (generalmente la cabeza) se pasea decapitada por el resto de la fiesta. Y todavía algunos continúan escarbando en el piso o dentro de la cabeza y de los pedazos desmembrados de la piñata por si queda algo que recolectar.

El niño de la fiesta generalmente llora o se siente triste porque le destrozaron a su superhéroe favorito, además lo empujaron y tumbaron para agarrar unos piches caramelos.  Los padres se congratulan del tamaño y número de las bolsas de caramelos y juguetes que sus niños se están llevando. Aunque saben muy bien que, generalmente, las mismas terminan en la basura.

Al final, todos se van muy felices, salvo el niño que no pudo agarrar ningún caramelo porque le tocó al lado una niña con un vestido tan largo como uno de novia que lo extendió tan largo como podía para meter todos los caramelos y juguetes debajo.

Esos niños, con la cabeza agachada y muy triste salen de la fiesta, pero no sin antes recibir su bolsita de consolación. La mamá dueña de la fiesta los ve con cara de apenada y triste y les dice... "la próxima vez tienen que ser mas rápidos, sacar los codos y subirle la falda a las niñas, ya verán que la próxima vez se llevan mucho más de la piñata. Tienen que ponerse las pilas".

Moraleja: En este país, tienes que estar dispuesto a llevarte a la gente por delante para obtener el botín de la piñata que el Gobierno rompe todos los días y si no lo haces, eres un tonto.

 Juan Carlos Varela / Abogado

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