Este domingo se celebra el Día del Padre y quisiera dedicar esta columna a todos los hombres que tienen la dicha y la enorme responsabilidad de ser padres.

En mi casa el Día del Padre siempre pasaba bastante desapercibido y no por la ausencia de mi padre (un auténtico padrazo) sino más bien por su personalidad introvertida que nos inhibía a mi hermano Miguel y a mí de celebrarlo como se debía. Eventualmente le llevábamos alguno que otro recuerdo que hacíamos en el colegio para luego entregarlo en casa. Nunca me olvidaré de una jarra con el nombre de mi padre mal escrito (Nemecio... (sic.) en lugar de Nemesio) y que se lo regalé cuando estaba en primer grado. Ese error ortográfico me perseguirá por siempre...

Me parecía muy injusto con mi padre que su día pasase por debajo de la mesa en comparación con la siempre notable y justa celebración del Día de la Madre. Siempre consideré que ambos roles eran igual de relevantes.

Hoy en día, vistos los cambios experimentados en la familia y en la institución del matrimonio, el nuevo rol que tiene la mujer en la sociedad actual, aunado con el exacerbado individualismo imperante y en aumento en nuestra sociedad, se hace imprescindible en mi opinión, que todos los padres asumamos un rol más protagónico en la crianza y educación de nuestros hijos.

Para la preparación de esta columna consulté el estudio realizado por la Universidad de La Sabana y que se denomina el "Mapa Mundial de la Familia 2013". El estudio recoge información de más de 45 países y revela los cambios demográficos, estructurales y culturales que están teniendo las familias actualmente en el mundo.

En la preparación del mapa participaron siete instituciones internacionales: La Universidad de La Sabana en Colombia, la Universidad Nacional de Seúl, la Universidad de Los Andes en Chile, la Universidad de Asia y el Pacifico en Filipinas, la Universidad de Piura en Perú, el Instituto de Matrimonio y Familia de Canadá y el Instituto de la Juventud de Holanda.

A continuación comparto algunos datos relevantes del estudio mencionado:

En primer lugar, el informe confirma lo que todos sospechábamos. En el mundo entero existe una gran apatía al matrimonio, las tasas de nupcialidad están disminuyendo aceleradamente y de forma muy significativa. Adicionalmente, según el estudio, las parejas que viven en Europa y América son las que están más renuentes a contraer matrimonio.

Por ejemplo, en América, menos del 40% de la población actualmente está casada. Siendo México el país del continente con mayor índice de matrimonios (58%) y Colombia el país que cuenta con el índice más bajo de nupcialidad de la región con solo (19%).

En segundo lugar, el estudio señala que además de la disminución en las tasas de nupcialidad, los nacimientos extramaritales (niños que nacen fuera del matrimonio) están aumentando especialmente en Sudamérica. En efecto, en nuestra región más de la mitad de los niños nacidos tienen madres solteras. Colombia por ejemplo registra niveles de más de (85%).

Para variar Venezuela no proporcionó información estadística para la realización del mapa, sin embargo, yo me atrevería a asegurar que los niveles de nacimientos extramatrimoniales en Venezuela son iguales o incluso superiores a los de Colombia y que por lo tanto, la cantidad de niños que "viven" en nuestro país solamente con su madre o totalmente en el abandono, de seguro son alarmantes.

Históricamente la sociedad venezolana ha sido eminentemente matriarcal y ha estado caracterizada por una enorme irresponsabilidad paternal. La madre venezolana tradicionalmente ha sido al mismo tiempo madre y padre, teniendo que trabajar y criar a sus hijos.

Aunque la madre hace lo imposible para que sus hijos salgan adelante, muchas veces el abandono paternal genera desasosiego en los hijos y se ha demostrado que ello constituye uno de los factores fundamentales que genera la deserción escolar en niños y niñas a muy temprana edad. El perfecto caldo de cultivo para la pobreza y el atraso.

Es por ello que hago un llamado a todos los padres para que asumamos nuestra responsabilidad de cuidar, educar y criar a nuestros hijos, el regalo más maravilloso que Dios nos haya podido dar, para que conjuntamente con su madre los guiemos por el buen camino, haciendo de ellos ciudadanos útiles y de buena voluntad.

Para que nuestra sociedad salga de la pobreza y el atraso, padre y madre (independientemente de su relación conyugal) deben de manera conjunta comprometerse en el cuidado y crianza de sus hijos. Basta ya de la paternidad irresponsable, que genera en la mayoría de los casos niños frustrados y resentidos que luego son presas fáciles de la droga y la delincuencia.

A mis queridos JuanCa y JuanDa ustedes algún día también serán padres espero poder ofrecerles un buen ejemplo. Los quiero mucho... Su papi...

Por: Juan Carlos Varela / Abogado 
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