Hace unos días el señor presidente de la República anunció las medidas a tomar para resolver el problema del desabastecimiento y escasez de productos. La solución ofrecida fue la instalación de máquinas captahuellas en cada establecimiento comercial.

En mi criterio, esa medida es la expresión más agresiva de control social que se ha impuesto en Venezuela en toda su historia republicana. Es más, la misma parece traída de la novela "1984" de George Orwell, en la que se narran las acciones tomadas por un gobierno, liderizado por el Gran Hermano, para controlar a sus ciudadanos utilizando la tecnología. En esa obra, Orwell presenta un futuro en el que una dictadura totalitaria interfiere hasta tal punto en la vida privada de los ciudadanos que resulta imposible escapar a su control.

Según el gobierno nacional, con esta medida del control biométrico se pretende luchas contra el contrabando y la venta ilegal de productos a precios superiores a los controlados.

El problema de los controles es que son ineficientes y siempre terminan por generar más controles y en definitiva incrementan los problemas que dichos controles pretendían resolver.

Haciendo un ejercicio de imaginación (no muy difícil por cierto) les relato a continuación lo que yo creo que va suceder con este nuevo sistema biométrico:

Día uno: Sr. Presidente, en el día de hoy vamos a instalar captahuellas en cada establecimiento comercial. Así nos aseguraremos que la gente compre lo suficiente y acabaremos con el contrabando.

Día dos: Sr. Presidente, ayer implementamos la captahuellas y resulta que aunque controlamos el número de veces y los productos que una persona compra, los productos siguen saliendo por otros lados y el contrabando ha aumentado. Hemos decidido poner captahuellas en cada centro de recepción de productos en los automercados. Estamos seguros que hay una banda que se está robando los productos en los almacenes.

Día tres: Sr. Presidente, ayer implementamos el captahuellas en los centros de distribución y antes de ayer en las tiendas a cada comprador y el contrabando sigue aumentando. Nos hemos dado cuenta de que el problema está en cuando el producto sale de los puertos. Vamos a poner captahuellas en todos los puertos del país.

Día cuatro: Sr. Presidente, ayer implementamos el captahuellas en los puertos, antes de antes de ayer en los centros de distribución, antes, de antes, de antes de ayer en las tiendas a cada comprador y el contrabando sigue en aumento. Nos hemos dado cuenta de que el problema está en los barcos, cuando el producto sale del puerto de origen. Vamos a poner captahuellas en cada uno de los barcos y haremos seguimiento a la carga con aviones y buques de la Armada que también tendrán captahuellas.

Día cinco: Sr. Presidente venimos a pedirle autorización para instalar captahuellas en todo el mundo. Estamos convencidos de que con ello si acabaremos con el contrabando. Hemos pedido presupuesto y el proveedor (después de utilizar el captahuellas en sí mismo) está dispuesto a hacer una rebaja por volumen y pronto pago.

La verdad es que se pasan.

Juan Carlos Varela / Abogado

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