Apenas mes y medio después del que quizás haya sido el hecho cumbre de la crisis financiera de 2008, la quiebra de Lehman Brothers, Satoshi Nakamoto publica el ahora famoso “Papel Blanco” Bitcoin: A Peer to Peer Electronic Cash System”. Difícilmente un documento tan corto, unas ocho páginas, haya provocado antes un cisma tan grande como el generado por el enigmático y aún desconocido Nakamoto.


El documento presenta al mundo un cambio de paradigma que busca resolver las limitaciones de los sistemas de pago existentes en ese momento:




  • El efectivo es útil sólo en el país de emisión y prácticamente sirve nada más para hacer pagos relativamente pequeños.



  • El tiempo que se toma completar un pago, desde que se inicia hasta que se confirma es relativamente largo, sobre todo si se trata de operaciones internacionales y que involucren diferentes monedas.



  • Se hace imprescindible contar con un tercero que permita que las operaciones se hagan de manera segura, añadiendo costos a la transacción.



  • Al menos la mitad de la población mundial no tiene una cuenta bancaria, con lo cual enfrenta serias dificultades al hacer muchos de sus pagos, que se agravan cuando se trata de enviar dinero a familiares que viven en otros países.



  • Las tarjetas de crédito, además de estar al alcance sólo de una parte de la población bancarizada, imponen altos costos en sus transacciones.


Si todo eso fuera poco, las políticas llevadas adelante por algunos gobiernos y dueños de bancos minan la credibilidad sobre el sistema financiero general.


Entonces, surge el bitcoin como una respuesta innovadora, con base en la confluencia de varios aspectos: amplia red de Internet a nivel mundial, el uso de la criptografía como medio para evitar fraudes, y la utilización del antiguo concepto del libro mayor de contabilidad.


Así como cuando se juega billar no es necesario conocer las leyes físicas ni resolver las diferentes fórmulas matemáticas que gobiernan la interacción entre el taco, la mesa y las otras bolas, vamos a tratar de explicar los aspectos más relevantes del Blockchain sin entrar en detalles técnicos que escapan al alcance de este artículo. De todos modos, para aquellos que quieran adentrarse un poco en esos aspectos les recomiendo visitar este enlace en YouTube.


El Blockchain se trata de un sistema distribuido, porque corre sobre computadoras manejadas por voluntarios esparcidos por todo el mundo, con lo cual se elimina la existencia de un sistema centralizado que por esta condición es más fácil de atacar.


Es totalmente público, con lo que es posible para cualquiera y en cualquier momento visualizarlo desde la internet, debido a que no está gerenciado ni auditado por una autoridad central. Utiliza complejos mecanismos de encriptación como elemento clave de seguridad. Vale mencionar que para complementar el espíritu democrático y si se quiere libertario detrás de la filosofía de su creación, el software utilizado es de Open Source o de Fuente Abierta, con lo cual no se requiere de licencia alguna para hacer desarrollos.


Se llama Blockchain o Cadena de Bloques, porque las transacciones se incorporan en bloques que utilizan mecanismos de encriptación que incluyen dos tipos de información: un encabezado que se construye cuando se conforma el bloque anterior y los enlaza a manera de eslabón, y un bloque de información que resulta de utilizar un sofisticado y laborioso proceso que al final incluye el consenso de todos los participante en la red para que el bloque pueda ser aceptado como válido. Esta última parte del bloque constituye el eslabón que le permitirá relacionarse con el siguiente bloque, porque es su encabezado.


Al permitir que se tenga un registro inmodificable de cualquier tipo de transacción, disponible de manera inmediata en cualquier parte del mundo, se facilita que todos los sistemas de registros de actividad o propiedad, como oficinas públicas de registro y notarías, puedan ser transformados en registros digitales totalmente públicos, que a su vez no podrían ser vulnerados, por ejemplo, modificados de forma fraudulenta, ni serían susceptibles de inundaciones, quemas u otros accidentes.


Registros de propiedad inmobiliaria, de joyas, obras de arte, incluyendo los cambios de propietarios que hayan podido tener, estarían disponibles de forma permanente y omnipresentes. Se podrá conocer la cepa a la que pertenece una determinada vacuna y las etapas por las que ha pasado antes de ser suministrada.


Una de las aplicaciones más prometedoras es la de los contratos inteligentes, mediante los cuales, por ejemplo, un vendedor en línea le envía un producto a uno de sus compradores, y el pago se libera en el momento en que el receptor firma electrónicamente su conformidad en un dispositivo de quien se lo entregó.


Inclusive se podrán instrumentar mecanismos para, una vez electos, hacerle seguimiento a las promesas que funcionarios públicos hicieron en sus campañas electorales.


Más allá de las criptomonedas, la promesa de un mundo en el cual se minimiza la dependencia de entes centralizadores, hace que las posibilidades del Blockchain luzcan ilimitadas, y muy interesantes. Para profundizar en el tema recomiendo revisar el libro Blockchain Revolution de Don y Alex Tapscott.


Miguel León / CEO Vippo


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