Hay tareas que se nos acumulan, bien sean del trabajo o de la casa. Ese informe que no quieres empezar a redactar porque te da una pereza terrible o esa colada que has recogido del tendedor pero que todavía no has guardado en el armario. Todos procrastinamos, pero cuando se nos va de las manos puede acabar siendo un problema de productividad y puede tener consecuencias negativas para nuestros niveles de estrés y nerviosismo.


Para luchar contra la procrastinación y conseguir sacar adelante las tareas a las que no queremos enfrentarnos, pero que siguen ahí, el experto Pedro Bregman escribe en Harvard Business Review cómo enfrentarse a ellas. Se refiere a este proceso de iniciar una tarea como transición y habla de cómo, realmente, todo consiste en empezar y adaptar al cuerpo y la mente a la necesidad de llevar a cabo y acabar, efectivamente, ese encargo pendiente. "La mayor lucha no es hacer esa tarea, es empezarla", señala.


El mayor desafío para avanzar en cualquier trabajo, tarea, encargo... Es la transición desde que empezamos a trabajar en ello hasta que estamos a mitad de la tarea. Esta transición, explica, casi siempre representa un cambio de hacer algo "cómodo" a hacer algo "incómodo": de estar sentado a tener que recoger la casa, de estar concentrado en una tarea que nos gusta a empezar otra que no, tener que empezar una llamada...


Los pasos a seguir para no procrastinar


La mejor manera de empezar a hacer esa tarea que llevas tanto tiempo posponiendo es seguir estos pasos que recomienda Bregman. Primero, hay que identificar por qué es importante hacer esa tarea y, seguidamente, detectar cuál sería el momento de transición de empezar a hacerla (coger el teléfono y marcar, redactar el título del informe, abrir Word...).


Una vez establecidos estos puntos de partida, hay que tomar la decisión de cuándo se va a empezar a trabajar en esta tarea, la hora y el momento. Así, el siguiente paso es prepararse para ello y saber que, durante los primeros momentos del proceso, es posible sentir emociones negativas como dudas, inseguridades... Pero, ante todo, hay que saber salvarlas. Ese es el último paso, seguir adelante en el trabajo que estamos desarrollando sin distraernos.


Tres claves para mantener los hábitos y no procrastinar


En este procedimiento, hay tres claves que son importantes. La primera es empezar la tarea con fuerza de voluntad para poder superar el momento de transición hasta que la mente se adecúe al nuevo trabajo que estamos realizando.


Después, hay que comprometerse con la repetición, es decir, convertir en u hábito enfrentarnos a esa tarea o a otras similares (por ejemplo, no siempre vamos a tener que redactar el mismo informe, pero sí documentos similares, ante los cuales podemos seguir el mismo procedimiento).


Por último, hay que saber sacar el beneficio de haber adaptado nuestra mente y cuerpo a enfrentarse a las tareas menos placenteras. Probablemente, una vez terminadas, nos invada una gran sensación de satisfacción.


Actualidad Laboral / Con información de La Información