Normalmente se ve a los jefes como esas personas que están a cargo y a quienes hay que obedecer ya que son quienes marcan la pauta y saben lo que es mejor tanto para el equipo como para la organización en general. El problema es que no todos los jefes hacen su trabajo tan bien como deberían, además de no dar ejemplo con su comportamiento.


El comportamiento errático de un jefe genera que muchas personas tengan pensamientos negativos. Así lo asegura Andrés Gananci, un emprendedor que fundó su primer negocio online con tan sólo 17 años, que en un artículo revela cómo convertirse en un líder y mejorar los resultados que se obtiene del equipo de trabajo que se dirige.


Asimismo, Gananci destaca que los jefes son figuras de autoridad que deben establecer buenas relaciones profesionales para reducir la resistencia que puede producirse en la fuerza de trabajo respecto a las directrices marcadas. No obstante, el editor en la plataforma Gananci reconoce que aunque “los jefes no son perfectos”, algunos de los errores que se cometen en puestos de alta dirección pueden ser contraproducentes, dado que pueden socavar la reputación del profesional y minar la confianza que deposita el equipo en su líder.


“Esos errores muchas veces pasan desapercibidos para quien los comete, pero quedan en la mente de quien los ve por mucho, mucho tiempo, trayendo consecuencias negativas”, explica Gananci que también expone algunos ejemplos de comportamientos de jefes que no son nada recomendables ya que le restan autoridad:


No escuchar. Aunque “un jefe no es un confidente”, cuando el líder no escucha a sus trabajadores, impide el acceso a una información clave que le permitirá “conocer lo que piensan, lo que requieren, cómo se sienten, entre otras cosas, lo cual es muy dañino para el trabajo en equipo y a su vez para la organización”, destaca Andrés Gananci.


Enfadarse en exceso. El estrés genera irritabilidad y puede llegar a ser una fuente de problemas en la organización. “Si te muestras tan vulnerable ante tus empleados será muy sencillo que ellos pierdan la confianza en ti”, apunta el experto.


Alzar la voz. No tener el control de la situación y de las emociones puede también hacer que el equipo se descontrole y pierda la confianza en el líder. De ahí que el editor de Gananci destaque la importancia de que los directivos desarrollen su inteligencia emocional y sepan tratar con respecto a las personas que tienen bajo su mando.


Tratar a las demás personas como si fueran inferiores. “Este es un error que cometen muchos jefes e influye negativamente en la percepción que el equipo obtiene de ellos ya que puede que le sigan obedeciendo, pero no porque quieran hacerlo o porque consideren que es lo correcto, sino porque es su obligación”, señala Gananci que apunta: “En tal caso, la resistencia será mucho mayor, así como el sabotaje, lo que terminará afectando considerablemente la productividad del equipo”.


Comparar a los empleados. Crear rivalidad negativa, además de evidenciar una falta de liderazgo, no funciona como un elemento motivador. “La única persona con la que se puede comparar a alguien más es consigo mismo para poder obtener resultados positivos”, concluye Gananci.


Actualidad Laboral / Con información de Equipos y Talento