04-09-2017
Rocío Sáenz, Vicepresidenta ejecutiva del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) de Estados Unidos hace un análisis sobre la necesidad de la afiliación de los latinos a los sindicatos estadounidenses. A continuación el texto completo que fue publicado en la web del canal hispano de Univisión:

Durante los últimos siete meses las familias latinas en Estados Unidos han sufrido constantes ataques personales y de odio de parte de una administración que no ha intentado ocultar su desprecio por los latinos e inmigrantes.

La administración Trump intentó arrebatarles el seguro de salud a millones de niños latinos y mujeres embarazadas. Han desencadenado una fuerza de deportación para sacar del país a inmigrantes indocumentados sin antecedentes penales y quienes han estado en Estados Unidos por años.

Han desatado un ataque contra los derechos de los trabajadores, quitando regulaciones que mantienen a los trabajadores seguros y permiten a ICE deportar trabajadores indocumentados que se atreven a alzar su voz cuando se lastiman en el trabajo.

Ahora más que nunca, Estados Unidos necesita sindicatos.

Los latinos son una potencia económica en Estados Unidos. En 2015, fueron responsables del 11.8% de PIB. Aún así, las familias latinas están batallando: 60% de los latinos ganan menos de 15 dólares la hora.

Anggie Godoy empezó a trabajar en McDonald’s cuando todavía estaba en la preparatoria para ayudarle a su mamá, una inmigrante de Guatemala, a pagar las facturas y a cuidar de sus dos hermanos más pequeños. Ahora hace milagros con su salario para cubrir el costo de su matrícula en Los Angeles Trade Technical College. Anggie ha hecho todo lo que les pedimos a los jóvenes –obtener una educación, mantener un trabajo, escuchar a sus padres– pero su familia continúa viviendo al día y con el temor de ser separados.

Aunque hemos estado bajo ataque, podemos darle la vuelta a las cosas. Podemos construir el poder que necesitamos para elegir a políticos que trabajarán con nuestra comunidad para incrementar salarios, mejorar las escuelas y promover políticas migratorias sensatas que sean justas y equitativas.

Pero no podemos hacerlo sin sindicatos.

Para los latinos, el ser parte de un sindicato es un salvavidas para salir de la pobreza. En el sindicato, muchos de los que trabajan en la industria de servicio, la cual tradicionalmente paga salarios extremadamente bajos, encuentran el poder de luchar en contra de los empleadores sin escrúpulos que les roban sus salarios y beneficios.

Como organizadora he visto de primera mano el poder de los sindicatos

Hace veintisiete años formé parte de un momento decisivo en nuestra historia como organizadora del sindicato en Los Ángeles, California, cuando un grupo de conserjes dijeron basta y se fueron a huelga. Cientos de trabajadores, mucho de ellos latinos e inmigrantes, se salieron de las oficinas más grandes de Los Ángeles para marchar por las calles con enojo por sus bajos salarios y su trato injusto por parte de sus empleadores.

Después de una larga huelga, estos hombres y mujeres ganaron el derecho de formar un sindicato, acceso a seguro médico y otros beneficios. Pero más importante, se dieron cuenta de que en la unidad hay poder y que se habían convertido en una fuerza que merecía consideración.

A cambio, esos trabajadores pudieron utilizar el poder de sus sindicatos para convertirse en defensores efectivos para las familias latinas en la lucha por iniciativas estatales y locales para incrementar los salarios de todos los trabajadores. Se convirtieron en defensores de los derechos de los inmigrantes y trabajaron para elegir líderes que compartían sus valores en inmigración, empleos y educación.

Ahora, hay un nuevo movimiento de trabajadores haciendo un llamado de 15 dólares la hora y un sindicato. Trabajadores como Anggie han puesto al descubierto las difíciles y a veces desgarradoras decisiones que los trabajadores que ganan un salario mínimo tienen que enfrentar. El movimiento ya ha llevado a incrementos salariales para más de 20 millones de personas por todo el país.

Pero no es suficiente.

Este Día del Trabajo, los trabajadores se están uniendo en más de 300 ciudades y poniendo su exigencia por sindicatos al centro de la conversación nacional sobre cómo asegurar que cada estadounidense pueda mantener a su familia.

Exigimos que sus voces sean escuchadas fuerte y claramente por nuestros líderes electos.

Actualidad Laboral / Con información de Univisión