06-08-2021

América Latina y el Caribe recibió en 2020 el monto más bajo de Inversión Extranjera Directa (IED) en la última década; debido a la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19), de acuerdo con un informe presentado este 5 de agosto por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Con sede en Santiago de Chile, la Comisión señaló que la región recibió 105.480 millones de dólares en inversiones extranjeras el año pasado; un 34,7% menos que en 2019 y un 51% menos que el récord histórico de 2012.


La IED en 2020 representó una participación de 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB) regional, una cifra menor en comparación con el 3,5% promedio de la década pasada. La crisis sanitaria, económica y social generada por la COVID-19 impactó directamente en los flujos de capitales a nivel mundial; los cuales retrocedieron en un 35% en 2020 y alcanzaron su menor valor desde 2005.


En el estudio "La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2021", el organismo de las Naciones Unidas examinó la evolución mundial de la IED durante la pandemia. Y planteó recomendaciones, para contribuir a los procesos de desarrollo productivo de la región, con énfasis en el ámbito digital.


La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, dijo en una conferencia virtual; que la región sufrió "una gran caída de la IED en 2020. Con una tendencia que venía decreciendo desde 2013". Debido al ciclo de las materias primas y su relación, con los flujos de inversión a nivel internacional. El año anterior, solo cinco países de la región aumentaron la IED: Bahamas, Barbados, Ecuador, Paraguay y México.


Los sectores de recursos naturales y manufacturas enfrentaron reducciones de 47 y 38%, respectivamente, al ser los más golpeados durante el periodo de emergencia. En contraparte, las energías renovables despertaron mayor interés de los inversores extranjeros, según el informe.


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La CEPAL señaló que las previsiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo son de un incremento, en los flujos de inversión a nivel mundial de 10 a 15%. En tanto, que en la región la cifra no superaría el 5%. Con el desafío de impulsar actividades que generen mayor productividad, innovación, tecnología y desarrollo de infraestructura, añadió la funcionaria. Bárcena recordó que la IED "ha hecho aportes relevantes en América Latina y el Caribe. Pero, no hay elementos que permitan afirmar que en la última década, haya contribuido a cambios significativos en la estructura productiva o servido como catalizador, para la transformación del modelo de desarrollo productivo".


Por ello, consideró que el desafío ahora es canalizar la IED, que tendrá una recuperación lenta y se mantendrá estable en 2021. A través de una negociación y un diálogo multilateral a nivel regional, principalmente, en sectores estratégicos que posibiliten el desarrollo sustentable. Estos son la transición hacia energías renovables, la electromovilidad sostenible en ciudades, la revolución digital inclusiva, la industria manufacturera de la salud, la bioeconomía, la economía del cuidado, la economía circular y el turismo sostenible.


En este contexto, Bárcena instó a los países de la región a poner en marcha planes estratégicos de reactivación y transformación de la producción. Además de trabajar en una agenda multilateral, para gestionar inversiones y en la digitalización de las industrias tradicionales. "Los gobiernos y el sector privado deben utilizar sus capacidades, para que la política de atracción de capitales extranjeros sea parte de la política industrial; como instrumento de transformación de la estructura productiva", indicó.


El documento consideró a su vez, avanzar en estrategias de inversión en la era digital. Incluido un modelo conceptual basado en las dimensiones de economía conectada, economía digital y economía digitalizada; que aborden los retos en materia de brecha tecnológica, inclusión, innovación, regulación y tributación.








Actualidad Laboral / Con información de Xinhua