Puede que estés cansado de tu trabajo y creas que es fácil volverte un emprendedor, que solo necesitas renunciar a tu empleo y abrir una empresa. Es posible transformarte de trabajador a dueño de una compañía, pero es un proceso más complejo de lo que se cree.


Aquí están los 12 pasos para convertirte en tu propio jefe:


Determina qué te gusta hacer. Algunos llaman a esto encontrar una pasión, pero es mucho más que eso. Piensa en tus habilidades y experiencias. Considera qué podrías estar haciendo todos los días, por semanas y años, sin que te aburras.


Piensa en qué cosas la gente gastaría dinero. Un buen negocio nace de la combinación de tus pasiones y de lo que otras personas pagarían.


Entrevista a clientes ideales. Encuentra algunas personas que creas podrían comprar tu producto y pregúntales sobre sus necesidades, miedos y aspiraciones relacionados con la idea de negocios que traigas en mente. Toma nota de qué tipo de palabras utilizan, esto te ayudará a hacer que tu marketing sea más automático.


Diseña planes de negocio y mercadotecnia. Hoy en día, el marketing requiere que consideres la creación de contenido, uso de redes sociales, manejo de correos electrónicos promocionales y más. Asegúrate de saber cómo utilizarás estas alternativas para dar a conocer tu idea a los consumidores. Al mismo tiempo, desarrolla un plan de negocios que detalle cómo planeas hacer que tu emprendimiento funcione. No tiene que ser muy formal, pero si debe contener una estructura de operación, el sistema de entrega de tu producto y tus planes de expansión.


Prueba tu negocio a baja escala. Si puedes, haz exámenes de tu idea mientras mantienes tu trabajo diario. Esto te ofrece una oportunidad de bajo riesgo de estudiar si tu negocio puede sostenerse antes de que dejes la seguridad de tu empleo.


Recopila retroalimentación. El punto anterior te ayudará a determinar qué partes de tu idea son grandiosas y cuáles necesitan ajustes. Toma en serio todos los comentarios que recibas y haz los cambios necesarios antes de crecer tu negocio.


Arma un equipo. Una vez que sepas que tu idea es viable, es momento de determinar qué tipo de personas necesitarás para hacerla un éxito. Dependiendo de tu experiencia personal, puede que necesites ayuda en áreas como finanzas, mercadotecnia, servicio al cliente o producción.


Asegura tus finanzas. Si solo quieres lanzar un pequeño negocio, tal vez baste con tus ahorros. Pero, si tus aspiraciones son más grandes, deberás pensar en cómo conseguir capital externo.


Establece la estructura de tu compañía. Antes que nada, debes decidir qué tipo de empresa quieres manejar, como una sociedad anónima. Define muy bien cuál será el papel de los inversionistas –si decides tenerlos- y no dejes mantener en regla todo el papeleo necesario para Hacienda.


Deja tu empleo. Una vez que estés listo, renuncia. Puede parecer como un gran descanso después de todo el esfuerzo y tiempo que has invertido en tu proyecto, pero no dudes que te espera más trabajo. Y aunque parezca tentador, no te vayas en malos términos de tu trabajo. Nunca sabes cuándo podrías reencontrarte con jefes y colegas en el futuro.


Establece un presupuesto. Ya trabajas de tiempo completo en tu negocio, es momento de poner una lista de gastos que incluya pagos por mercadotecnia, salarios, compras importantes, etcétera. Solo asegúrate de no utilizar el para en cosas frívolas.


A trabajar. Finalmente, ha llegado el momento de poner en práctica los planes que desarrollaste. Es muy posible que estos cambien con el tiempo y surjan obstáculos que debas sortear, pero lo lograste. Ya eres un emprendedor.


Como ves, ser tu propio jefe requiere de mucho esfuerzo, aún antes de que puedas considerar abandonar tu trabajo. Sin embargo, si sigues los pasos anteriores y tu idea de negocios continúa siendo viable, entonces puedes dejar tu vida de empleado.


Actualidad Laboral / Con información de Entrepreneur