20-09-2018

La continuación de la crisis política que atraviesa el país desde hace cinco meses profundizó el deterioro de la economía: si al mes de junio se calculaba una destrucción (o suspensión) de 215.000 empleos, los datos acumulados solo treinta días después elevaban ese número hasta los 347.000 puestos de trabajo.


La mayoría de los nuevos desempleados (76,7% del total) ejecutaban labores de comercio, turismo y construcción. El dato está en línea con los resultados de una encuesta efectuada por AmCham entre su membresía, en la que se señala que el 46% de los que respondieron el cuestionario cree que tendrá que disminuir personal en los próximos tres meses, destaca un informe de El Confidencial.


El índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE), de junio y julio de 2018, también ratifica esos hallazgos, después que el primero decreciera en -12%, y el segundo en -4,2%, “mejora que podría continuarse reflejando durante agosto de 2018”, según el Banco Central de Nicaragua.


El cómputo sobre la pérdida de empleos es obra de los economistas de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), y muestra un segundo dato en extremo preocupante: en el mejor de los casos, la economía decrecerá 2,1%. En el peor, caerá hasta -4%.


Ambos escenarios parten de la tesis de que la crisis se prolonga por el resto del año.


El primero de ellos, el menos malo, “supone que las personas y las empresas se adaptarán a una ‘nueva realidad’, donde a pesar del contexto de crisis continúan realizando sus actividades económicas a menor intensidad, similar a julio y agosto, y otros sectores se ajustan gradualmente en los siguientes trimestres”.


En este ejercicio estadístico, la actividad económica se contraería 2,1% en 2018, en comparación con 2017, con pérdidas de US$946,2 millones en valor agregado, lo que representa una merma de siete puntos porcentuales, si se le compara con el 4.9% de crecimiento registrado el año pasado.


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