05-02-2018
En junio pasado, Whitney Tomlinson sintió náuseas en su trabajo. En ese momento, estaba embarazada y experimentaba ese malestar usual en su condición.

Tomlinson, una madre soltera de 30 años y empacadora en un centro de distribución de Walmart en Atlanta, le dijo a su supervisor que no se sentía bien. Como respuesta, él le explicó que para poder darle un descanso, necesitaba una nota de su médico. Entonces fue a donde su doctor.

El doctor no identificó ninguna complicación preocupante en el embarazo. Sin embargo, sí sugirió que Tomlinson evitara levantar cosas pesadas en su trabajo y escribió una nota con esa recomendación. Tomlinson no pensó que esto resultara ser un gran problema, ya que ella solía recibir ayuda cuando se trataba de levantar objetos pesados, incluso antes de quedar embarazada.

Cuando regresó al trabajo esa misma tarde, Tomlinson le entregó la nota a su supervisor. Él la leyó y le dijo que la llevara a recursos humanos. Le iban a dar un descanso, sí, pero no el que esperaba. Algo que tampoco era algo legal, según una nueva denuncia presentada en su nombre ante la Comisión para Igualdad de Oportunidades de Empleo (EEOC, por sus siglas en inglés).

“Ellos me dijeron que debía aplicar para una licencia no remunerada”, dijo Tomlinson. “Estaba sorprendida y enojada. Tenía curiosidad por saber qué estaba mal y qué había hecho yo”, añadió. Ella había visto a muchas otras empleadas entrar a trabajar con la restricción para levantar objetos pesados y ser reasignadas temporalmente en tareas físicas menos exigentes físicamente. ¿Por qué no estaban haciendo lo mismo por ella?

El departamento de recursos humanos de Walmart le dijo a Tomlinson que no tenía permitido regresar al trabajo hasta que diera a luz. También le indicaron que debía aplicar a un permiso formal de ausencia no remunerado si quería evitar perder el empleo a largo plazo. Esa noticia la dejó en una situación precaria financiera y emocionalmente durante su embarazo, un momento de vulnerabilidad para la mayoría de las mujeres.

“Tuve que conseguir ayuda y arreglármelas con lo que pude”, relató Tomlinson acerca de su vida durante el embarazo. Un momento "muy estresante, muy emocional".

Pero también fue un momento de enojo. A través de una conversación con su médico y de algunas búsquedas en internet, Tomlinson descubrió que la manera en que Walmart la trató no solo era desagradable, sino que también una forma de discriminación.

Así que contactó a la organización a Better Balance, que defiende de los derechos de familia, y les preguntó: “¿Es esto justo? ¿Está esto bien?”, recordó Tomlinson. Desde entonces, Better Balance se unió con otros dos grupos de derechos legales para presentar un cargo de discriminación contra Walmart ante la EEOC en nombre de Tomlinson.

El reclamo por sus derechos

Walmart, que según el sitio web 247wallst.com es el mayor empleador no gubernamental en 22 estados de EE.UU., tiene un historial de demandas por discriminación a causa del embarazo. En 2002, la EEOC descubrió que la compañía rechazó a un solicitante porque estaba embarazada. Walmart no respondió a ninguna pregunta sobre el caso.

En los últimos años, A Better Balance, junto a otros grupos de derechos, ha presentado cinco cargos de discriminación por embarazo contra Walmart ante la EEOC. Dos de ellos se convirtieron en demandas colectivas y se llevaron hasta una corte federal.

“Sentí algo de alivio al saber que no era la única a la que Walmart había tratado así. Ahora, quiero impulsar un cambio para las mujeres en el futuro”, aseguró Tomlinson, quien ahora volvió a trabajar de nuevo en el centro de distribución

En un comunicado proporcionado por Randy Hargrove, portavoz de Walmart, la empresa sostuvo: “Nuestra política para los embarazos va más allá de las leyes federales y de la mayoría de los estados ... Tomamos en serio cada situación individual y trabajaremos con nuestras asociadas embarazadas para asegurarnos de que estamos proporcionando adaptaciones razonables cuando son solicitadas”.

Sobre el caso de Tomlinson, Hargrove añadió que no había “un trabajo disponible que cumpliera con los requisitos de la solicitud” y concluyó que “seguimos abiertos a resolver el asunto con ella”.

Sin embargo, para Elizabeth Gedmark, abogada principal y directora de la oficina del sur de A Better Balance, “es ridículo que no pudieran encontrar un trabajo para la señora Tomlinson”. En este sentido, sostuvo que “ella fue muy flexible y estaba dispuesta a cambiar de tienda. Pudieron encontrar trabajo para sus colegas en situaciones similares, así que, como una gran empresa, ciertamente también pudieron lograrlo en su caso”.

Según Gedmark, la EEOC está investigando actualmente las denuncias.

Hay protecciones legales, pero…

En 1978, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley de Discriminación por Embarazo, que hizo ilegal la discriminación basada en condiciones médicas relacionadas con el embarazo y el parto. En 2008, se hicieron enmiendas a la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades, con el objetivo de exigirles a los empleadores que proporcionaran las adaptaciones necesarias para las mujeres embarazadas con ciertas condiciones que, por su estado, podrían calificar como discapacidades.

 

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En los últimos años, algunos activistas han trabajado para ampliar la definición de discapacidad bajo ese contexto. Ahora, son varias las condiciones que podrían entrar en esa categoría, como las náuseas, fatiga e incluso el síndrome del túnel carpiano. Eso sí, únicamente cuando cumple la definición de un impedimento que "limita sustancialmente una actividad principal de la vida", según la ley.

A pesar de estos avances, la discriminación por embarazo sigue ocurriendo y es generalizada. Entre 2010 y 2015, se presentaron casi 31.000 cargos por esta causa ante la EEOC, según la Asociación Nacional para Mujeres y Familias.

Solo en 2017, se pagaron 15 millones de dólares en acuerdos por cargos de discriminación en el embarazo presentados ante la EEOC, una cifra similar a la de los años anteriores.

El costo de la discriminación para algunas mujeres

La mujeres de todas las clases sociales son propensas a sufrir discriminación por estar embarazadas. Sin embargo, aquellas con menores ingresos tienden a pagar un precio más alto. Apenas el 6% de las trabajadoras con salarios bajos logran acceder a una licencia de maternidad remunerada. Además, necesitan el dinero que puedan ganar durante el embarazo para poder tomar unas semanas o meses no pagas y así cuidar de sus bebés.

Pero también deben considerar su propio bienestar y el de la vida que llevan dentro. Trabajar en condiciones física y emocionalmente estresantes puede aumentar la probabilidad de complicaciones en el embarazo, según March of Dimes.

Y para las mujeres negras y latinas –que representan un gran porcentaje de las trabajadoras en empleos exigentes y de bajos salarios– las consecuencias pueden resultar graves. Las mujeres negras tienen de tres a cuatro veces más probabilidades de morir por complicaciones del embarazo que las mujeres blancas. Mientras que las mujeres latinas experimentan tasas más altas de parto prematuro que las mujeres blancas, lo que puede conducir a una serie de complicaciones de salud para sus bebés.

Las mujeres siguen sin ser bienvenidas en sus trabajos

La discriminación rutinaria e ilegal, así como la falta de opciones para acomodar a las mujeres embarazadas, persisten incluso con las protecciones existentes. No solo eso: continuarán hasta que cambie la cultura que rodea a las mujeres en el trabajo.

“Es sorprendente lo que la gente sigue haciendo, a pesar de que la discriminación por el embarazo ha sido ilegal durante décadas”, explicó Joan Williams, directora fundadora del Center for Work-Life Law en la Universidad de California. “Una de las cosas que me ha quedado clara al leer todos estos casos de discriminación a lo largo de los años es que los empleadores, en estos empleos de mano de obra,… realmente no querían que estas mujeres trabajasen para ellos en primer lugar. Así que esperan hasta que queden embarazadas y las obligan a irse”, completó.

Actualidad Laboral / Con información de CNN en español