De los dos objetivos de la Reserva Federal, los resultados en materia de empleo de su presidenta, Janet Yellen, vienen siendo espectaculares hasta ahora. Por otro lado, hay un problema con un indicador testarudo que no coopera: la inflación.

La medición de precios preferida por la Fed promedia 1,1 por ciento desde que Yellen tomó las riendas del banco central de Estados Unidos en febrero de 2014, muy por debajo de la meta de 2 por ciento de inflación de la Fed. Durante la presidencia de Alan Greenspan, entre 1987 y 2006, promedió 2,5 por ciento, y en los ocho años de Ben Bernanke, 1,9 por ciento.

De continuar la tendencia, a siete meses para que termine el mandato de cuatro años de Yellen —a menos que el presidente Donald Trump vuelva a nombrarla— su desempeño la convertiría en la única presidenta en 30 años que no logra una inflación constante cercana al objetivo declarado por la Fed. Es una ironía insólita para Yellen, caracterizada de “blanda” en política monetaria al asumir porque decía que toleraría una inflación más elevada a cambio de avances en el mercado laboral.

“Llama la atención”, dijo Torsten Slok, economista jefe internacional de Deutsche Bank AG en Nueva York. Pese a toda la política de expansión de los bancos centrales, “todavía no logramos generar inflación. Esto nos tiene que dar un baño de humildad a todos los de la comunidad de doctores en economía”.

Inflación

Hasta ahora, las tasas de inflación no perjudicaron la economía estadounidense y los precios suben gradualmente con los salarios. El indicador de presiones sobre los precios favorito de la Fed —el índice de precios para gastos en consumo personal— promedió 1,9 por ciento interanual en los primeros cuatro meses de 2017, lo suficientemente cerca del objetivo de 2 por ciento dada la imprecisión de las mediciones de precios. Supera el 1,1 por ciento registrado el año pasado y el 0,3 por ciento de 2015.

Sin embargo, los precios sin contar alimentos y energía, una guía del rumbo de la inflación a largo plazo, desaceleraron interanualmente todos los meses de este año y cerraron abril a 1,5 por ciento.

En defensa de Yellen, la Fed especificó su meta mínima de inflación como 2 por ciento recién en 2012, con lo cual convirtió a su objetivo en una métrica de desempeño más explícita que antes. Además, ella heredó una inflación y un crecimiento históricamente bajos en tanto la economía se recuperaba de una dura recesión que terminó en 2009.

Lo que es más importante, la intervención enérgica y rápida de la Fed durante la crisis ayudó a la economía estadounidense a recuperarse con más fuerza que Europa y Japón. Además, Yellen, la 15° persona y primera mujer en presidir la Fed, está hace menos tiempo que muchos de sus predecesores, entre ellos los últimos tres. Con el tiempo, la inflación podría subir un poco más durante su presidencia.

Empleo

Pero no se puede juzgar el legado de Yellen hasta ahora exclusivamente según los precios. La Fed también tiene la orden de alcanzar el máximo nivel de empleo, y en ese aspecto ha hecho un trabajo brillante.

La tasa de desempleo cayó a 4,3 por ciento en mayo, la más baja en 16 años, mientras que una medición más amplia de la inactividad laboral —que incluye a los trabajadores atascados en empleos de medio tiempo que preferirían puestos de tiempo completo— cayó de 12,6 por ciento cuando asumió Yellen a 8,4 por ciento.

“Durante mucho tiempo el comité pensó que elevaría la inflación un poco más rápidamente”, dijo Michael Hanson, jefe de estrategia macroeconómica de TD Securities para Estados Unidos en Nueva York. “Estamos aprendiendo que crear inflación no es tan sencillo”.

Actualidad Laboral / Con información de Bloomberg / Craig Torres