La recesión económica provocada por la covid-19 transformará por completo el mercado laboral que conocemos. Este cambio no llega solo, sino que se une a la progresiva automatización de los puestos de trabajo. Ante tales desafíos, la tecnología se convierte en la gran aliada de los ejecutivos, indistintamente del sector.


El World Economic Forum da algunas pistas sobre cómo será el mercado laboral en 2025. Según sus cálculos, la automatización llevará a la extinción de 85 millones de puestos de trabajo, pero también creará unos 97 millones de empleos.


Pero ¿cómo han de prepararse las empresas para afrontar los nuevos retos? La digitalización de las compañías será fundamental, así como adoptar nuevos enfoques estratégicos y modelos de negocio. También será esencial la creación de ecosistemas competitivos y la mejora de los procesos de toma de decisiones basados, cada vez más, en datos reales.


Directivos deben contar con liderazgo personal y aptitud digital


A las organizaciones no les queda otra que rediseñar su arquitectura organizativa, para responder así a las características evolutivas de los mercados y a los nuevos comportamientos de las personas.


La actual crisis obliga a profundizar en la digitalización. Esa es una de las principales conclusiones del informe Impacto del COVID-19 en las capacidades de los directivos y las estrategias de digitalización, elaborado por Esade y la consultora especializada en transformación digital, RocaSalvatella.


Según este estudio, el 75 % de los directivos entrevistados asegura que sus ventas se han visto afectadas y observa que el consumidor ha transformado sus hábitos, volviéndose más digital. Además, el 79% de los encuestados considera que se ha acelerado la digitalización de su empresa, especialmente en el campo de la relación con el cliente.



Pero la digitalización debe venir acompañada del liderazgo empresarial. “Los líderes empresariales deben prepararse para una competencia cada vez más fuerte y abrazar la innovación abierta y colaborativa dentro de la organización” explica el profesor del IN/ON Executive Master en Business Analytics de Esade, Andrés Raya.


Además, el docente apunta que el liderazgo del ejecutivo debe pasar por cuatro ideas: la sensibilidad al cambio, la capacidad de identificar y desarrollar el talento, el liderazgo personal y la aptitud digital.


Recogiendo de nuevo datos del informe, el 85,7% de los ejecutivos considera que sus capacidades deberán cambiar después de la crisis. El resultado, convertirse en líderes más flexibles y creativos, capaces de idear nuevas soluciones y reducir la incertidumbre.


El coautor del informe y director general de RocaSalvatella, Marc Cortés, reflexiona sobre la preparación de estos líderes: “Los directivos perciben una importante distancia entre las habilidades actuales y las futuras, especialmente en liderazgo en red y visión estratégica”.


“A pesar de eso, la sensación general es de optimismo: antes de la crisis, los comportamientos digitales puntuaban un 4,8 sobre 10 en el índice de competencias digitales y, tras la crisis, los mismos directivos aspiran a puntuar un 7,4”, sigue Cortés.


Los líderes deben crear nuevos roles


El profesor del IN/ON Executive Master en Marketing y Ventas de Esade, Jaime Castelló, también valora el perfil de los directivos: “Deberán atravesar un proceso de transformación para ser capaces de asumir un nuevo rol y así transformar toda la empresa. Es necesario que adquieran nuevos conocimientos digitales para que sean capaces de diseñar estrategias adecuadas a estas nuevas circunstancias”.


La covid-19 abre un nuevo panorama, nada sencillo. Por eso, el nuevo escenario exige a los directivos iniciar un proceso de recapacitación profesional que transforme sus empresas y las guíe en un entorno volátil, donde la incertidumbre será una constante.


La receta para superar esta crisis es clara. Se necesitan liderazgos valientes y visión a largo plazo. Todo, con una poderosa aliada: de nuevo, la digitalización.


Actualidad Laboral / Con información de La Vanguardia