El 23 de enero de 2012 Ramón Guillermo Aveledo presentó los Lineamientos Programáticos para el Gobierno de Unidad Nacional, firmados por cinco de los seis candidatos a las primarias de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Su contenido y aprobación ilustran la concepción de la política que Aveledo impulsó, así como su capacidad conciliadora y su poder de persuasión.

Los Lineamientos abordaron abiertamente materias difíciles en distintas áreas. En la económica, por ejemplo, se planteó explícitamente la necesidad de eliminar gradualmente controles de cambios y de precios (incluyendo el de la gasolina) mientras, simultáneamente, se disciplinasen las políticas fiscal y monetaria para contener la inflación. En esta área, los Lineamientos resaltaron los riesgos múltiples de las políticas de shock, que podrían generar un empobrecimiento súbito y problemas bancarios, sin corregir las consecuencias de la apreciación real del tipo de cambio.

Con respecto a las relaciones laborales, la propiedad de los medios de producción y el carácter y funciones del Estado, los Lineamientos se distanciaron del modelo de planificación centralizada que el Presidente Chávez impuso por medio de leyes de discutida constitucionalidad. Sin embargo, ello no significaba eliminar la planificación ni la regulación, ni la prestación de servicios públicos, ni la colocación de impuestos ni la existencia de propiedades públicas. No se omitió en ellos la protección de los derechos laborales constitucionalmente establecidos, cuya satisfacción no sólo requería estabilidad de precios y cambios sino también la derogación de las leyes que, como la del sistema económico comunal, subordinaban a disposiciones unilaterales del Poder Ejecutivo a los trabajadores y desconocían los derechos que la vieja LOT, aun vigente, les concedían. Estos Lineamientos eran consistentes con los propuestos para el sector petrolero. Que PDVSA fuese una empresa pública y los recursos del subsuelo fuesen de la nación no impediría, como no lo hacía la Constitución, alianzas con empresas privadas. Estas alianzas no suponían pérdida de soberanía ni pérdida de ingresos fiscales, aun teniendo en cuenta la revisión del sistema de impuestos y tributos vigente. Explícitamente se rechazaba que la indispensable reorganización de PDVSA pudiese hacerse violando los derechos de los trabajadores petroleros.

Redefinir el Estado y promover la cooperación entre actividades públicas y privadas eran aspectos esenciales de los Lineamientos, con delicados impactos sobre las actividades laborales. La acumulación de desajustes tendría que disiparse progresivamente, pero sería imposible diluir todos sus costos. La prudencia y el compromiso por proteger a los más vulnerables daba a los Lineamientos un objetivo político claro. Aunque su diseño detallado requería de información negada por los organismos oficiales (como las cuentas del FONDEN), su viabilidad dependía de la discusión pública de sus contenidos. Era esencial el reconocimiento de los problemas económicos como problemas fundamentalmente políticos, por sus impactos sobre la pobreza y la distribución del ingreso, la riqueza y las oportunidades. Los Lineamientos de la MUD abrieron espacios para avanzar en esta dirección.

Sin embargo, después del 23 de enero de 2012 los actores políticos con mayor exposición pública optaron por menor claridad programática en sus campañas electorales, discursos de calle o mensajes de twitter. Lamentablemente, la transparencia que llevó a la redacción de los Lineamientos parece ser una virtud que no todos los dirigentes de oposición compartieron con Aveledo.

Ronald Balza / Economista

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