27-10-2021

Según la Organización Internacional del Trabajo, la pérdida de horas de trabajo en 2021 a raíz de la pandemia superará significativamente el cálculo anterior, ya que la recuperación a dos velocidades entre las naciones desarrolladas y en desarrollo afecta peligrosamente al conjunto de la economía mundial.


Las proyecciones actuales de la OIT indican que tomando como referencia los niveles anteriores a la pandemia (el cuarto trimestre de 2019), las horas trabajadas a nivel mundial en 2021 habrán mermado en un 4,3 por ciento, el equivalente a 125 millones de empleos a tiempo completo. Esto representa una drástica revisión del 3,5 por ciento, o 100 millones de empleos a tiempo completo, proyectado por la OIT en junio.


La octava edición del Observatorio de la OIT: la COVID-19 y el mundo del trabajo, advierte que, de no mediar una ayuda concreta en términos financieros y técnicos, seguirá habiendo una “gran divergencia” en las tendencias de recuperación del empleo entre los países desarrollados y en desarrollo.


En el tercer trimestre de 2021, el total de horas trabajadas en los países de ingreso alto fue un 3,6 por ciento inferior al del cuarto trimestre de 2019. En cambio, la diferencia en los países de ingreso bajo se situó en el 5,7 por ciento y en los de ingreso mediano-bajo, en el 7,3 por ciento.


Desde una perspectiva regional, Europa y Asia Central experimentaron la menor pérdida de horas de trabajo en comparación con los niveles anteriores a la pandemia (el 2,5 por ciento). Le siguen Asia y el Pacífico, con un 4,6 por ciento. África, las Américas y los Estados Árabes registraron descensos del 5,6, 5,4 y 6,5 por ciento respectivamente.


Acceso a las vacunas y a ayudas fiscales hacen la diferencia


Esta gran divergencia se debe en gran medida al visible contraste en el despliegue de las vacunas y los paquetes de medidas de estímulo fiscal.


Las estimaciones indican que por cada 14 personas vacunadas con la pauta completa en el segundo trimestre de 2021, se añadió un puesto de trabajo equivalente a tiempo completo al mercado laboral mundial. Esto impulsó sustancialmente la recuperación.


Sin vacunas, la pérdida de horas de trabajo a nivel mundial se habría situado en el 6,0 por ciento en el segundo trimestre de 2021, y no en el 4,8 por ciento realmente registrado.


Sin embargo, la notable desigualdad de la distribución de las vacunas se refleja en un efecto positivo mayor en los países de ingreso alto, insignificante en los de ingreso mediano-bajo y casi nulo en los de ingreso bajo.

Estos desequilibrios podrían resolverse rápida y eficazmente si aumentara el nivel de solidaridad mundial en torno a las vacunas. La OIT calcula que si los países de ingreso bajo dispusieran de ellas en pie de igualdad, la recuperación de las horas de trabajo se equipararía a la de las economías más ricas en poco más de un trimestre.


El otro factor clave presente en las trayectorias de recuperación fueron los paquetes de medidas de estímulo fiscal. No obstante, la disparidad entre los estímulos fiscales sigue ampliamente sin resolverse, ya que alrededor del 86 por ciento de las medidas de estímulo globales se concentran en los países de ingreso alto. Las estimaciones indican que, en promedio, un aumento del estímulo fiscal del 1 por ciento del PIB anual aumentó las horas de trabajo anuales en 0,3 puntos porcentuales con respecto al último trimestre de 2019.


Crece la brecha de productividad y empresas


La crisis de COVID ha tenido consecuencias para la productividad, los trabajadores y las empresas que han agravado las disparidades. Según las proyecciones, la brecha de productividad entre los países avanzados y en desarrollo se ensanchará, pasando de 17.5:1 a 18:1 en términos reales, la más elevada desde 2005.


“La trayectoria actual de los mercados de trabajo es de una recuperación estancada, con la aparición de importantes riesgos a la baja, y una gran divergencia entre las economías desarrolladas y en desarrollo”, dijo el Director General de la OIT, Guy Ryder. “Es dramático que estas tendencias vengan determinadas por la desigualdad de la distribución de las vacunas y de la capacidad fiscal, y es acuciante solucionar ambos aspectos”.


“En la OIT ya hemos empezado a actuar. El pasado mes de junio, la Conferencia Internacional del Trabajo adoptó un Llamamiento mundial a la acción para una recuperación centrada en las personas de la crisis causada por la COVID-19, una hoja de ruta que compromete a los países a velar por que la recuperación económica y social de la crisis sea plenamente inclusiva, sostenible y resiliente. Es hora de aplicar esta hoja de ruta que está en total consonancia con el Programa Común de las Naciones Unidas y su Acelerador Mundial para el Empleo y la Protección Social, y que los complementa”, añadió Ryder.


Actualidad Laboral / Con información de OIT