10-03-2017
La promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de crear 25 millones de empleos en una década ya se enfrenta a obstáculos que van desde un mercado laboral apretado a una población en proceso de envejecimiento. Y su política migratoria genera aún más obstáculos.

En su discurso al Congreso de la semana pasada, Trump pidió un sistema de inmigración "basado en el mérito", señalando como ejemplo a Australia y Canadá, que asignan a los solicitantes puntos por su educación, historial laboral y habilidades lingüísticas.

Por otra parte, su administración ya ha ampliado las deportaciones a grupos más extensos de personas. En conjunto, ambas políticas pueden restringir el crecimiento de la fuerza laboral y dejar huecos en sectores como el agrícola, la construcción y los hoteles, que dan trabajo a porciones significativas de los 8 millones de trabajadores indocumentados que se calcula que hay en el país.

Limitar el aumento de la población en edad de trabajar disminuiría el ritmo potencial de creación de empleo. Ahora que la generación de la posguerra está retirándose, los inmigrantes han representado más de la mitad de ese crecimiento de la fuerza laboral durante los últimos 20 años, según un economista de la Reserva Federal.

El Centro de Investigación Pew dice que la inmigración determinará si la población en edad de trabajar de Estados Unidos sigue creciendo en los próximos 20 años, aunque a un ritmo débil, o si comienza a contraerse.

A corto plazo, la perspectiva de un menor número de inmigrantes se suma a otras fuerzas que significan que los incrementos en el empleo superiores al promedio de principios de 2017 probablemente no se mantendrán. Las empresas estadounidenses agregaron 200 mil puestos de trabajo en febrero, luego de crear 227 mil en enero, según la estimación mediana en una encuesta de Bloomberg antes del informe del Departamento del Trabajo del viernes.

Para todo el año, los economistas proyectan un aumento mensual de 171 mil empleos, mientras que la meta de Trump es de 2.5 millones de puestos de trabajo al año, o unos 208 mil al mes.

Los trabajadores nacidos en el extranjero, legales o indocumentados, ascendían a 26.3 millones en 2015, o 17 por ciento de la fuerza laboral estadounidense, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.

Aunque muchos inmigrantes legales trabajan en la ciencia, la tecnología y la ingeniería, los trabajadores no autorizados representan un alto porcentaje de los trabajadores en las industrias de servicios, construcción y producción, según Pew.

Sin la llegada de nuevos inmigrantes, la población en edad laboral en los Estados Unidos se reduciría a 165.6 millones en 2035 en comparación con 173.2 millones en 2015, en lugar de aumentar a 183.2 millones, dijo Pew en un informe el miércoles. Las proyecciones se basan en las tasas actuales de inmigración legal y no autorizada.

"Para que la economía siga creciendo a las tasas a las que estamos acostumbrados, vas a necesitar a los inmigrantes", dijo esta semana Pia Orrenius, economista de la Fed de Dallas, en una conferencia de economía en Washington.

Los inmigrantes no sólo pueden complementar a los nativos en términos de crecimiento del empleo, sino que también pueden compensar la contracción de la fuerza laboral cuando los nativos se van o cuando se jubilan. Cuanta menos inmigración haya, más lento será el crecimiento

Cambios drásticos en las políticas podrían reducir el crecimiento esperado de la fuerza laboral en más de 600 mil puestos de trabajo, según Michael Feroli, economista jefe para Estados Unidos de JPMorgan en Nueva York.

Si todos los inmigrantes no autorizados fueran expulsados de Estados Unidos el nivel del Producto Interno Bruto (PIB) se reduciría en al menos 1.5 por ciento, calculó Feroli.

Actualidad Laboral / Con información de El Financiero