12-09-2018

Una protesta laboral protagoniza desde hace días los noticieros y centra el siempre tenso debate político y racial en Sudáfrica. Miles de trabajadores blancos de la multinacional sudafricana Sasol se declararon en huelga el 3 de septiembre contra la discriminación racial que para ellos supone el plan Khanyisa, mediante el que esta compañía petroquímica participada por el Estado pretende ofrecer a sus empleados pertenecientes a los grupos étnicos históricamente discriminados -negros, 'coloureds' o mestizos, y de origen indio- la propiedad de al menos el 25 por ciento de las acciones de la rama sudafricana de la empresa.


Dejar a los trabajadores blancos fuera de este plan de beneficios forma parte de los esfuerzos de la empresa -el primer productor mundial de combustible líquido a partir del carbón- para aumentar el peso de personas de color en el accionariado y en la economía sudafricana. Sasol pretende cumplir así con las políticas promovidas por el gobierno para reducir la brecha económica entre blancos y negros, que continúa abierta a favor de la minoría de origen europeo casi un cuarto de siglo después de la caída del apartheid. Pero estas razones no son aceptables para el sindicato Solidaridad, formado mayoritariamente por trabajadores cualificados blancos y convocante de esta huelga inédita, la primera en la historia de Sudáfrica llevada a cabo por trabajadores blancos para protestar contra la discriminación hacia el grupo racial sudafricano que mandaba en el país hasta el desmantelamiento del régimen segregacionista en 1994.


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“Se trata de una exclusión absoluta de una categoría de trabajadores en razón de su raza”, ha dicho el dirigente de Solidaridad Dirk Hermann, que estima en tres semanas la duración de este paro. "En la práctica esto significa que un empleado blanco de Sasol con 30 años de servicio en la empresa no recibirá ningún beneficio, mientras que un empleado que ha estado trabajando solo tres meses para Sasol recibirá 500.000 rands [unos 28.400 euros al cambio actual]", ha agregado el líder sindical, en referencia al valor de las acciones que se ofrece a cada empleado no blanco.


Sudáfrica es un país de huelgas. Según el ministerio de Trabajo del país austral, durante el año pasado hubo 132 paros laborales, en las que las empresas perdieron 251 millones de rands (más de 14 millones de euros). Alrededor de 125.000 asalariados participaron en estas acciones de protesta.


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