25-02-2019

La primera ministra británica, Theresa May, se enfrenta a la creciente amenaza de verse obligada a retrasar el Brexit, una medida que podría provocar un choque con los euroescépticos de su Partido Conservador apenas unas semanas antes de la fecha prevista para que Reino Unido salga de la Unión Europea.


Mientras continúa la cuenta regresiva para que se produzca el Brexit, May se esfuerza por lograr de la UE los cambios con los que considera que obtendrá el visto bueno del dividido Parlamento británico y facilitar así el cambio político más grande del país en más de 40 años.


En la cumbre entre la Unión Europea y la Liga Árabe en la ciudad egipcia de Sharm Al Shaij, May se reunió con los líderes del bloque para tratar de obtener apoyos a un acuerdo más atractivo para el Parlamento británico, donde algunos legisladores descontentos se están preparando para intentar arrebatarle el control del Brexit al Gobierno.


Su decisión de postergar una votación sobre su acuerdo hasta marzo, pocos días antes de la salida de Reino Unido, ha llevado a los diputados a intensificar los intentos para detener un Brexit sin acuerdo, un escenario que en opinión de muchas empresas podría causar un daño importante a la quinta economía más grande del mundo.


Algunos de estos planes implicarían extender el Artículo 50 -que activó el período de negociación de dos años del Brexit-, retrasando la salida de Reino Unido más allá del 29 de marzo, algo que según May solo serviría para retrasar la decisión.


Un funcionario del Gobierno dijo que los ministros están “considerando qué hacer si el Parlamento toma esa decisión” (no aprobar el acuerdo), cuando se le preguntó sobre una posible prórroga.


Tobias Ellwood, secretario parlamentario de Defensa, también dijo a la radio de la BBC: “Si no podemos lograr la ratificación de este acuerdo antes del límite, nos enfrentamos a la perspectiva de tener que retrasarlo”.


La UE ha dicho que estudiará una extensión del proceso del Brexit, pero solo si Reino Unido puede ofrecer pruebas de que la demora rompería el estancamiento en el Parlamento, que el mes pasado rechazó el acuerdo en la mayor derrota gubernamental en la historia británica moderna.


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