09-11-2018

Aunque el conglomerado industrial japonés registró un beneficio neto récord de 1,08 billones de yenes (8.300 millones de euros) para el periodo abril-septiembre, el beneficio es en gran parte debido a la enorme suma ingresada por la venta de la lucrativa filial de tarjetas de memoria Toshiba Memory.


Si no fuera por esta circunstancia, se puede decir que Toshiba no es más que la sombra de lo que fue, y el grupo confiesa que busca una forma para garantizar su futuro limitando los riesgos.


Además, este resultado neto, equivalente a más de la mitad del volumen de negocio semestral (1,7 billones de yenes), esconde una realidad financiera e industrial menos gloriosa. El beneficio de explotación cayó un 81%, hasta apenas 7.000 millones de yenes. El grupo se ha visto empujado a seguir deshaciéndose de todo aquello que no resulte estratégico.


"Si miramos a los próximos 20-30 años, va a proseguir la revolución de las revoluciones materiales e inmateriales -de internet- por lo que debemos acentuar aún más nuestra investigación y desarrollo en estos ámbitos" declaró el presidente de Toshiba, Nobuaki Kurumatani, en conferencia de prensa.


Así, está prevista la supresión en cinco años de unos 7.000 empleos de los 140.000 con que cuenta Toshiba, un gigante con numerosas filiales que el presidente quiere reducir en un 25% tanto en Japón como en el extranjero.


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Liquidar filiales


Kurumatani citó la liquidación de una filial nuclear, NuGen, en Gran Bretaña. Toshiba entró en negociaciones exclusivas con el surcoreano Kepco para cederle NuGen, empresa dedicada a un proyecto de central nuclear en el noroeste de Inglaterra, pero las discusiones fracasaron.


Además, indicó que se desharía de una filial del sector del gas natural licuado en Estados Unidos, y lanzar llamados a ventas anticipadas para reducir sus gastos fijos, lo que obligará a registrar depreciaciones.


El grupo redujo a 920.000 millones de yenes su previsión de beneficios netos anuales (en lugar de 1,07 billones), lo que significa que en el segundo semestre estará en números rojos.


Para satisfacer a los accionistas Toshiba, cuyo tamaño se redujo a casi la mitad, señaló que les ofrecería un dividendo especial.


Además, pondrá en marcha un programa de compra de sus propias acciones, por un monto máximo de 700.000 millones de yenes, que afectará al 40% de los títulos en circulación.


Tras estos anuncios, su acción en la Bolsa de Tokio subió inmediatamente y acabó con una ganancia de más del 12% al cierre de la sesión.


Actualidad Laboral / Con información de Estrategia y Negocios