22-04-2022

La tensión entre el sector del campo y el gobierno argentino se acentuó de cara a la marcha con tractores a la que productores agrícolas han convocado el fin de semana por las calles de Buenos Aires en demanda de una menor presión fiscal y cambios en las políticas oficiales.


Gabriela Cerruti, portavoz del gobierno del presidente Alberto Fernández, calificó la movilización de infundada y de índole política al considerar que responde a los intereses de la oposición, crítica con lo que considera políticas intervencionistas del oficialismo en el sector.


“No tenemos ninguna duda de que tiene que ver con otros intereses que defender los legítimos derechos de las cuestiones del campo”, dijo el viernes la funcionaria en una rueda de prensa.


En tanto, el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, señaló que a raíz del aumento internacional de los precios del trigo y otros granos por la guerra de Rusia en Ucrania, el sector agrícola argentino, uno de los mayores productores a nivel mundial, “no está pasando un mal momento”, al igual que “buena parte” de los sectores que generan riqueza en Argentina.


Los agricultores que provienen de distintas provincias desfilarán con sus autos y tractores por las autopistas que circundan la capital y luego por las calles de esta última para confluir en horas de la tarde en la Plaza de Mayo, donde se encuentra la casa de gobierno, en el marco de la escalada de enfrentamiento que mantienen con el gobierno del presidente Fernández por las políticas tributarias aplicadas y otras que afectarían a su producción.


“Lo que nos están haciendo es un manoseo.... El campo solo quiere mostrar el descontento que tiene. Haremos nuestra proclama en Plaza de Mayo y luego entregaremos en Casa Rosada un proyecto de retención cero (impuestos cero)”, dijo Juan Monín, presidente de la Sociedad Rural de la localidad norteña de Sachayoj.


La protesta comenzó a gestarse en asambleas de productores luego de que en marzo el gobierno aumentó de forma temporal las retenciones impositivas a las ventas al exterior de harina y el aceite de soja para, con los fondos obtenidos, subsidiar la harina y mermar así la suba del precio del pan en un marco del incremento del valor internacional del trigo y de una inflación incesante en Argentina.


Al anunciar la medida, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, acotó que los productores, a los que las empresas ya les aplican impuestos por sus cultivos, no serán afectados, sino únicamente “once empresas exportadoras de subproductos de la soja de las cuales ocho representan el 95% del total de las exportaciones”. También puntualizó que el gobierno no tiene previsto aumentar los impuestos a las ventas del maíz, del trigo, de la soja y del aceite de girasol.


La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) cuestionó al gobierno señalando que “deteriora las condiciones de producción, empleo industrial y exportación del primer complejo exportador nacional”.


El sector del campo también se ha puesto en guardia ante el reciente anuncio del ministro de Economía, Martín Guzmán, de eventualmente aplicar un impuesto a las ganancias extraordinarias que obtienen distintos sectores de la economía en el marco de la guerra en Europa.


CIARA y el Centro Exportador de Cereales dijeron al respecto que si bien la guerra generó un aumento en el precio de ciertos commodities agrícolas, también causó un incremento de los costos de producción y una escasez de insumos críticos como el gasoil, que “han neutralizado los relativos beneficios de los productos del agro”.


El gobierno respondió, por su parte, que es injustificado que los ruralistas marchen contra un proyecto que no conocen.


Actualidad Laboral / Con información de AP