La manera en que nos alimentamos determina el grado de respuesta que el organismo genera ante cada una de las actividades que enfrentamos a diario, entre ellas el trabajo. Cada vez que una persona enfrenta situaciones de esfuerzo, el estrés físico y/o emocional es directamente proporcional a la forma en que el organismo encuentra la energía para sostener cada una de esas situaciones.


El Centro Médico Integral Fitz Roy dio a conocer un informe en el que indica que una mala alimentación puede significar una disminución de hasta un 20% en el rendimiento de un trabajador.


“Es importante que los trabajadores sepan que el estado nutricional y la productividad van de la mano”, enfatizó Laura Gisela Gonzalez, Coordinadora del Servicio de Nutrición Corporativa del Centro Médico Integral Fitz Roy.


“Los problemas de alimentación en muchas ocasiones pueden generar síntomas físicos como cansancio, desinterés en el desarrollo de actividades, falta de reflejos, irritabilidad, dolores, baja autoestima, originando así un bajo rendimiento. De esta manera, se producen ausentismos significativos, asociado al incremento de las licencias médicas, además de una baja productividad y un aumento en los costos de salud en la compañía”, agregó la especialista.


El informe de Fitz Roy agrega que “los alimentos pueden cumplir un rol fundamental en el manejo de situaciones estresantes, ya que son capaces de generar cambios en los neurotransmisores y neuropéptidos cerebrales que controlan nuestro estado anímico”.


En este sentido, cobra esencial importancia que las empresas cuenten, ya sea de manera interna o externa, con un departamento de salud laboral, que vele por el nivel de bienestar físico y mental de los trabajadores.


Propiciar hábitos saludables de alimentación y una dieta balanceada, son elementos clave en el desempeño de cada uno de los integrantes de los equipos de trabajo.


Actualidad Laboral / Con información de Río Negro