Mucho se habla de la importancia de darle una bienvenida a los trabajadores, que les ayude involucrarse completamente en la organización. Pero también es indispensable, que la salida de los ex colaboradores se realice de la mejor manera. Tratando de afectar lo mínimo posible, a la persona con quien se termine el contrato; y asegurar que el funcionamiento de la empresa, siga su curso con normalidad. “Sin importar cuánto se esfuercen, en algún momento las organizaciones, deben terminar algunas relaciones laborales. Y lo mejor que pueden hacer, es estar preparados para llevar a cabo el offboarding”, destacó Holmes HR.

La firma explicó que el offboarding o desvinculación laboral es el proceso que tiene lugar, cuando se termina la relación entre un colaborador y la empresa; ya sea por renuncia, despido, terminación de contrato o jubilación. Este consiste en una serie de etapas que puede incluir: la transferencia de responsabilidades laborales, el papeleo formal, la desactivación de accesos y contraseñas, la entrega y revisión de equipos y la realización de entrevistas de salida.

“La falta de planificación y cálculos que respalden las decisiones, puede generar una serie de efectos negativos en los colaboradores. Que van desde la reducción de la motivación laboral, hasta una fuga de talento producto del estrés y la desconfianza con la empresa; además de afectar su imagen frente a los distintos públicos. Es por eso que es necesario crear un plan de offboarding, que permita promover una relación saludable con los antiguos colaboradores y evitar detractores, así como cualquier conflicto derivado de la desvinculación laboral”, comentó Haydeé Jaime, Responsable de Estudios de Mercado para en HolmesHR.



Para evitar o aminorar este tipo de conflictos, se recomienda contar con un plan adecuado de offboarding que permita:

1- Continuidad de la operación: Las compañías no deben parar de operar porque falte algún empleado. Por esto, se debe anticipar y coordinarse con el equipo, para encargarse de las labores del puesto vacante.

2- Comunicación con las diferentes áreas: Una comunicación oportuna evitará que se cometan errores. Como seguir pagando al empleado que ya no forma parte de la empresa, o gestionar los accesos que pudiera tener a la información de la compañía.

3- Tener mapeadas las fases del proceso: Esto ayudará a saber a quién le corresponde cada acción, con el fin de no omitir algo. Tomando en cuenta desde los trámites legales, hasta el recibimiento de equipos o documentos.

4- Tener todo en regla: Realizar todo el proceso de forma legal, y tener todos los documentos firmados y en regla para evitar el riesgo de cualquier denuncia laboral.

5- Obtener la información posible: Los empleados que dejan una empresa pueden ser una gran fuente de retroalimentación por su sinceridad. Las encuestas de salida suelen ser una gran herramienta para conocer los motivos de su partida y evitar que se replique.



No obstante, aclaró que cuando se trata de despidos, ciertas etapas tendrán más importancia que otras; por ello, el proceso debe contemplar estos casos, y señalar los puntos más importantes. Esto permitirá reducir las probabilidades de vulneración de la información o denuncias laborales. Por otro lado, destacó que los despidos masivos pueden llegar a generar un impacto negativo, en los colaboradores que permanecen en la compañía. Que se pueden manifestar en una baja en la productividad y falta de motivación, como reflejo de la incertidumbre o miedo a perder su trabajo.

Para evitar este impacto negativo en los colaboradores, sobre despidos de sus compañeros, es necesario siempre ser honestos y transparentes, sobre la situación por la cual está atravesando la compañía; tanto económica como social. Asimismo, se debe procurar su estado emocional y de ser necesario, invitarles a participar en talleres impartidos por profesionales.

También es súper relevante, no sobrecargar al personal y mantenerlo motivado. Por lo que se debe crear una estrategia, que permita un flujo de trabajo responsable y agradable para todos; además de crear pequeñas dinámicas, que procuren el sentido de pertenencia. Por último, es de suma importancia tomar en cuenta, que las bajas de capital humano también significan: una pérdida en el flujo de trabajo y en el tiempo invertido en capacitación y desarrollo personal, que se ha tenido con los colaboradores.

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Actualidad Laboral / Con información de IDC online