29-05-2024

Gracias a la migración deportiva, los amantes del fútbol se deleitan de las asistencias del mediocampista oriundo de Guinea, nacional francés, Abdoulaye Kamara, al delantero británico Jadon Sancho por Borussia Dortmund o de los pases en profundidad del mediocampista croata Luca Modric a Rodrygo, delantero brasileño del Real Madrid, en un esfuerzo de ambos equipos por convertir goles. Eso se podrá apreciar en el metropolitano Wembley, en Londres, en la final de la Liga de Campeones 2024.


Tendencia migratoria en el fútbol


Esta mezcla de nacionalidades sobre la cancha es habitual en el fútbol de hoy. El mercado de transferencias está en continuo crecimiento y según el informe "Origen y los destinos de los futbolistas expatriados (2020 - 2024)”, publicado por Observatorio del Centro Internacional de Estudios del Deporte (CIES por sus siglas en inglés) el primero de mayo de 2024, los jugadores "expatriados” representan actualmente el "29,3 por ciento de los jugadores en las ligas profesionales europeas, el 11,7 por ciento en Sudamérica y el 12,5% en África”.


Estos porcentajes representan el 24,3 por ciento de los miembros de los clubes de 135 ligas de todo el mundo y de las cinco confederaciones internacionales de fútbol más relevantes: Confederación Asiática de Fútbol (AFC), la Confederación Africana de fútbol (CAF), la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf), la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) analizadas por el CIES.


Futbolistas expatriados


El criterio -origen- hace referencia a la migración por motivos futbolísticos. También se diferencia del fenomeno del "doble pasaporte" en el fútbol y "no es una cuestión de nacionalidad, está más relacionado al hecho que el jugador ha migrado por el fútbol y que juega en un país distinto a donde creció. Por ejemplo: si un jugador nacido en Turquía, que de pequeño emigró con su familia a Alemania, creció y empezó a jugar allí, y posteriormente migra para jugar al fútbol aTurquía, se le da el valor de migrante futbolista de origen alemán” explica el Dr. Raffaele Poli, director del Observatorio de Fútbol del CIES a DW.


La tendencia migratoria del mercado laboral de los futbolistas es observada por los investigadores del CIES desde su fundación en 2005. "Ese año la cuestión de la migración de los jugadores era realmente importante en términos de regulación, porque se cumplían diez años de las reglas de Bosman, que fue una gran revolución para el fútbol.” señaló el Dr. Loïc Ravene, Investigador Principal del Observatorio CIES.


"Así que producimos una metodología para observar la migración en el fútbol desde una perspectiva espacial, y comparar su evolución teniendo en cuenta el origen y los destinos de los futbolistas expatriados, "futbolistas que juegan en una asociación distinta de aquella en la que crecieron y que abandonaron tras ser reclutados por un club en el extranjero”, define el documento. "Esta definición permite centrar el estudio en los jugadores que han migrado por motivos futbolísticos, independientemente de su nacionalidad deportiva o de los pasaportes que posean.”


La "Sentencia Bosman"


Sin embargo, lo que hoy parece común, era impensable en los 90. De no ser por Jean-Marc Bosman, para entonces un profesional de fútbol de 24 años, lleno de sueños y aspiraciones por mantenerse con el balón y su zurda en la cancha.


En 1990 y sin aún saberlo, Bosman se convertiría en el impulsor de la revolución más grande en el fútbol. Tras la terminación de su contrato con el RFC Lieja por 120.000 francos belgas (BEF) en junio del mismo año, y rehusarse a firmar la renovación del contrato por 30.000 BEF, el mediocampista belga fue puesto por el club en las listas del mercado de traspasos, fijando un valor de compensación por formación de 11.743.000 BEF.


La cifra se convirtió en un obstáculo para ser contratado por otro club. Bosman, al verse privado de sus derechos como trabajador, el 8 de agosto de 1990 demandó a su club, a la Federación Belga de Fútbol y a la UEFA ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE), ahora Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).


El 15 de diciembre de 1995, el tribunal sentenció que la norma y exigir una prima de traspaso tras la expiración del contrato de futbolistas suponían una restricción a la libre circulación de trabajadores que infringía los tratados de Roma. Por lo tanto, sostuvo que los futbolistas eran libres de cambiarse a un nuevo club al término de su contrato, adoptando el principio de libre circulación de trabajadores, estipulado en el Artículo 48 del tratado y anulando las restricciones de "Cláusulas de nacionalidad” o " 3+2”, que existían para los extranjeros en el fútbol europeo.


Tendencia a la alza


El Dr. Ravene afirma que "antes de las reglas Bosman de 1995, había muchas fronteras entre países. Esto creó más oportunidades de trabajo para los futbolistas”. Según el informe del CIES, desde 2002 se generó un récord del número de futbolistas expatriados en las 135 ligas analizadas, pasando de 12.841 a 15.310, lo que representa un crecimiento de 19,2% de la migración por contrataciones futbolísticas.


En Europa se registró entre 2020 y 2024 un aumento 1.713 expatriados, mientras que "el mayor aumento relativo se registró en Sudamérica (+42%), donde la proporción de expatriados en las plantillas superó por primera vez el umbral del 10 por ciento, seguida de Asia, donde el porcentaje superó la marca del 20 por ciento", según el Observatorio de Fútbol CIES.


Principales exportadores


El informe del observatorio destaca que tres países dominan el mercado internacional de transferencias de futbolistas: Brasil (1.338 jugadores), Francia (1.091) y Argentina (995). Aunque los brasileños siguen siendo los más representados en el extranjero, en los últimos cinco años solo 86 jugadores han sido expatriados.


No es coincidencia que entre 2020 y 2024 las naciones cuyo número de jugadores en el extranjero creció, sean los dos últimos campeonatos mundiales. "Francia aumentó en 273 el número de jugadores expatriados, cantidad que representa el 25 por ciento de todos los expatriados mundialmente” acotó el Dr. Poli.


Luxemburgo, según el Observatorio CIES, es el país con más jugadores franceses (132) y también donde más aumentó el número de expatriados galos (+54) en los últimos cinco años, seguido por Suiza (+30) y Bulgaria (+27).


Argentina, además de destacarse en el reporte como el tercer país con más transferencias (+220) en los últimos cinco años, aumentó en destinos como Chile (136), Perú (+43), Brasil (+32), Uruguay(+24), mientras que en Méxicoy España se produjo un descenso significativo.


El país albiceleste encabeza la lista sudamericana con 518 jugadores expatriados, seguido de Uruguay y Colombia, el principal exportador a América del Norte y Central, según el observatorio, con 154 futbolistas.


El crecimiento exponencial del país cafetero se debe al aprecio de los clubes extranjeros de "la técnica, la creatividad, la potencia física, el driblin y la velocidad que tienen los futbolistas colombianos” según Carlos Dager, Scout de la Passion Sport, empresa que confió en el talento del delantero del Liverpool, Luis Díaz desde su génesis.


Implicaciones económicas


"Casi el 65% del dinero que reciben los clubes proviene de fichajes internacionales. Esto tiene una gran implicación en la red internacional de transferencia, con la participación de intermediarios que conectan los países en el mundo”, dijo el Dr. Poli a DW.


El reporte global de transferencias 2023 de la FIFA señala un récord de inversiones en traspasos internacionales, alcanzando "un total de 9.630 millones de dólares, frente a los 6.500 millones de 2022”, lo que supone un "aumento del 48,1% de los desembolsos” y del "7,1 % de las transferencias” de jugadores en comparación con el año anterior.


El reporte de la FIFA también afirma que los diez primeros puestos en cuanto a desembolsos siguieron estando ocupados exclusivamente por nacionalidades de Sudamérica y Europa. "El mayor desembolso correspondió a jugadores franceses, con una suma combinada de 1.290 millones de dólares en gastos de traspaso”, se lee en el documento.


Impacto cultural


El Observatorio CIES destaca que los mayores aumentos en el número de jugadores de un origen a un destino desde 2020 reflejan la creciente migración de jugadores de países futbolísticos "a países menos desarrollados (en el fútbol): Los franceses a Luxemburgo, los argentinos a Perú, los croatas a Bosnia, los ingleses a Escocia y los alemanes a Austria”.


El Dr. Poli afirma que "también hay un impacto entre la cultura de juego, porque hay una mezcla de jugadores provenientes de diferentes naciones y eso ayuda claramente a tener un juego más particular” en cuanto a las características "físicas, técnicas, de creatividad, velocidad y estilo que traen consigo los futbolistas expatriados".


El análisis del observatorio demuestra que la migración deportiva en el fútbol afecta actualmente a un mayor número de clubes y ligas de todo el mundo. "La movilidad de los jugadores se produce cada vez más a través de las redes de traspasos transnacionales, no sólo para los futbolistas de más talento, sino también para los jugadores de los niveles inferiores del fútbol profesional”.


Los clubes de todo el mundo recurren hoy más que nunca a futbolistas expatriados. Es gracias a este fenómeno que los seguidores del fútbol podemos disfrutar de grandes espectáculos en los coliseos deportivos, como la final de la liga de campeones el próximo primero de junio en Inglaterra.


Actualidad Laboral / Con información de DW