18-03-2024

Un número creciente de latinos ha expresado interés en emigrar a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades económicas y de vida. Para muchos, las visas de inversión se presentan como una vía atractiva para lograr este objetivo.


Los sectores más elegidos para los inversionistas latinos que emprenden en Norteamérica son gastronomía, tecnología y servicios. Los que optan por franquicias, las cuatro más solicitadas son: salud, belleza, gastronomía, mantenimiento y finanzas.


Según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI), la comunidad latina ya es responsable del 78 % de los nuevos puestos de trabajo netos en la fuerza laboral de Estados Unidos desde la Gran Recesión. Además, se espera que la comunidad latina aumente a más de 72 millones en 2030, y solo el año pasado, el gasto en el mercado de consumo fue de US$400.000 millones.


Desde Canero Fadul Immigration, estudio de abogados que brinda asesoría en inmigración, explican que hay dos tipos de visas que son las más elegidas para aplicar como inversionista en Estados Unidos.


Por un lado, existe la Visa E-2 (No Inmigrante), que permite a un nacional de un país con un tratado comercial invertir una cantidad sustancial de capital en una empresa estadounidense y ser admitido en los Estados Unidos. Los empleados de esa persona o de una organización cualificada también pueden ser elegibles. No hay un monto mínimo de inversión establecido por ley, pero se espera que sea proporcional a las operaciones comerciales del negocio. Según un relevamiento del estudio legal, los clientes invierten comúnmente entre US$100.000 y US$200.000.


Las visas no inmigrantes son para extranjeros que desean ingresar a los Estados Unidos de manera temporal, ya sea por turismo, tratamiento médico, negocios, trabajo temporal, estudio u otras razones similares.


Por otro lado, se encuentra la Visa EB-5 (Inmigrante), que es un programa que requiere que los inversores inviertan dinero en un proyecto de inversión pasiva que genere empleo. El monto mínimo de inversión estándar es de US$1.8 millones, pero en áreas de empleo específico (TEA), puede ser de US$900.000.


“Uno de los grandes beneficios de la visa EB-5 es que permite la obtención de la tarjeta de residencia permanente. En contrapartida, la E-2 ofrece la posibilidad de solicitar la tarjeta de residencia permanente una vez que el negocio esté operando y se tenga un buen desempeño”, aclara María Eduarda Reis, abogada y socia de Canero Fadul Immigration.


Actualidad Laboral / Con información de Revista EyN