Think&Action, expertos en transformación y talento dentro de las organizaciones, ha publicado un análisis sobre los conflictos surgidos en el seno de un equipo de trabajo o una organización y sus efectos en la marcha de la empresa. La principal conclusión que se pueden extraer es que un conflicto no tiene porque ser necesariamente algo negativo dentro de la compañía, sino que puede resultar una vía de progreso y un trampolín para el talento.

El propósito de este informe es desdramatizar el conflicto y dar una serie de pautas acerca de cómo abordarlo de la mejor manera posible.

Según el CEO de Think&Action, Fernando Botella, “se suele tener pánico a los conflictos porque se les achaca que rompen la armonía que debe reinar en las empresa. Y, efectivamente, la rompen. Sin embargo, los conflictos son inevitables porque las cosas raramente suceden como a uno le gustaría o tenía previsto. Surgen entonces desavenencias, diversidad de pareceres o intereses contrapuestos que son lógicos y sanos en toda organización. La clave está en asumir que el conflicto existe, que entra dentro de la normalidad y que hay que aprender a convivir con ellos”.

Diez cosas que debes saber acerca de los conflictos en la empresa

Sin conflicto no hay avance. Esto lo saben muy bien los autores de ficción. El conflicto es el alma y el punto de partida de toda buena historia. Trasladado al ámbito empresarial, el conflicto es la chispa que enciende la innovación. Un revés en las ventas, la pérdida de un cliente importante o una salida abrupta de personas clave puede provocar que la organización abandone sus rutinas y se reinvente.

Ayudan al desarrollo de equipos y procesos. Un conflicto es como una bofetada. Saca a la gente de golpe de la autocomplacencia y hace que empiecen a cuestionarse el statu quo de las cosas. Puede hacer que entiendan aquello que antes no entendían o que se atrevan abordar las cuestiones de otra manera.

Amplia el foco. Los profesionales suelen estar tan centrados en sus tareas y prioridades individuales que no tienen tiempo para nada más. El surgimiento de un conflicto suele tener el efecto de que corrige esa mirada miope, de tal manera que son capaces de contemplar la realidad de su organización con una perspectiva más amplia.

Hacen aflorar talento oculto. Todo conflicto implica un incremento en los niveles de estrés y algunas personas sacan lo mejor de sí mismas en estas situaciones. Puede suceder que empleados que en circunstancias de normalidad, por el rol que han asumido, permanecerían en un segundo plano, den un paso el frente ante el conflicto y se hagan visibles de forma positiva para el resto de la empresa.

Incrementan la adaptabilidad. Son como una vacuna. Superar un conflicto permitirá tanto a las personas como a las organizaciones afrontar con mayor entereza y capacidad de respuesta las siguientes situaciones delicadas que se les presenten. Sirven para desdramatizar.

Aumentan la cohesión interna de los equipos. Algunos conflictos, sobre todo si se trata de cuestiones personales entre compañeros, deben ser abordados. Pasa como en las familias. Son conversaciones difíciles pero que no conviene eludir porque pueden enquistarse e ir a peor. Se tratan y se intentan resolver de la mejor manera posible, tanto para sus protagonistas como para el equipo. El resultado suelen ser equipos más cohesionados y alineados.

Pueden desaparecer por si solos. No en todos los casos abordar abiertamente los conflictos es la mejor solución. A veces, la propia naturaleza de la situación hace recomendable dejarla dormir, porque tiende a desaparecer por si sola o a cambiar de aspecto con el tiempo. ¿De qué sirve enfrentarse con un compañero con el que no estamos en sintonía cuando sabemos que en unas semanas va a ser trasladado a otro departamento?

Hay conflictos necesarios. El conflicto necesario es aquel que debe suceder para que tras él surja algo nuevo y positivo. Para ello, todas las partes implicadas deben entender, idealmente ya desde sus etapas iniciales, que su objetivo es trabajar juntas para resolver ese conflicto y que ese trabajo conjunto les llevará a un lugar mejor. En ese momento el conflicto se convierte en cooperativo.

Y otros que no lo son. Muchos conflictos empiezan con las partes aduciendo razones diferenciadas y terminan con las partes mostrando emociones diferenciadas. En ese momento, cuando se deja al lado la razón y predomina la emoción, el conflicto se convierte en un grave problema.

El objetivo de todo conflicto es su resolución. Nunca el bloqueo. Para ello, conviene enfrentarse a él no como posiciones enfrentadas, sino como intereses diferentes que es necesario conjugar. Desde esa posición, el objetivo será llegar a acuerdos de intereses. Para ello, será imprescindible evitar conductas que no contribuyen a la resolución del conflicto como un lenguaje agresivo, la descalificación o el excesivo ‘yoismo’ .

Actualidad Laboral / Con información de Equipos&Talento