La contracción de la actividad productiva en Venezuela ha obligado a empresas de distintos sectores a hacer ajustes y a iniciar procesos de transformación de los que no ha escapado el talento humano.

Datos del Instituto Nacional de Estadística, indican entre abril de 2015 y abril de 2016, el número de patronos o empleadores diminuyó en cerca de 110 mil para ubicarse en un poco más de 409 mil.

De manera insistente, empresas del sector manufacturero han informado que su producción ha caído como consecuencia de los problemas que tienen para adquirir la materia prima y los insumos importados que requieren. Por esta razón algunas industrias también han reportado la paralización de plantas o líneas de producción.

La operación no sólo ha bajado en empresas del sector manufacturero, también en establecimientos del sector comercio y en organizaciones dedicadas a la prestación de servicios. En algunas empresas temporalmente ha cesado la actividad de parte de sus trabajadores, quienes en estos períodos continúan recibiendo una compensación básica.

Pamela Astudillo, consultora en materia de comunicaciones y transformación organizacional, advierte que en momentos de crisis como el que atraviesa el país, las empresas deben identificar lo que quieren conservar y partir de allí iniciar la transformación. Explica que si la organización quiere preservar su capital humano, debe evaluar si conservará también la relación que ha construido con él.

“Si tú tienes una relación que es exclusivamente contractual con tus trabajadores obviamente en el momento en el que no tienes para pagar lo que ellos te piden, la relación se acaba”, dice la consultora, quien advierte que la situación que enfrentan muchas empresas en Venezuela ha puesto de manifiesto que es necesario cambiar la manera como se han vinculado hasta ahora los directivos y los colaboradores en general. “Hay que tejer un entramado relacional que sea mucho más profundo, que le de sentido a la presencia de un profesional dentro de una organización, que transcienda el hecho de la relación contractual. Si esto no se logra se van a ir desmembrando las organizaciones”, sostiene.

Astudillo explica que además es necesario interpelar al trabajador para conocer si lo que lo motiva a estar en la empresa es sólo la remuneración o si está allí porque le gusta lo que hace. Destaca que las organizaciones deben evaluar y de ser necesario, construir nuevamente la relación con quienes quieran permanecer. “Lo primero que se pregunta es si realmente se quiere estar o no se quiere estar”, afirma.

La consultora advierte en es necesario prestar mayor atención a la comunicación, escuchar mejor y en mayor medida a los colaboradores y construir con ellos una relación más horizontal caracterizada por la comprensión y por la empatía, “Implica comenzar a conversar con el otro de una manera distinta, donde tú legitimes el mundo del otro y al legitimarlo lo vincules a la toma de decisiones”, dice.

Fotografía cortesía: Pamela Astudillo/ @PamelaAstudillo

Actualidad Laboral/JM