La cantidad de horas extras no remuneradas que cumplen los trabajadores de todo el mundo se ha disparado en el último año. Ha sucedido lo mismo con la cantidad promedio de “tiempo libre” trabajado: ha aumentado casi dos horas por persona desde la llegada del COVID-19; según revela un nuevo estudio del Instituto de Investigación ADP®, People at Work 2021: A Global Workforce View.


En todo el mundo, el promedio de horas extras que se trabajan a la semana es ahora de 9,2 horas por persona, frente a las 7,3 horas que se trabajaban antes de la pandemia; según los resultados de la encuesta, que sondeó a más de 32.000 trabajadores de 17 países. Esto puede ir desde trabajar durante los descansos y empezar temprano o quedarse más tarde; hasta realizar regularmente, varias horas de trabajo extra cada día sin remuneración adicional.


Uno de cada 10 empleados (10%) en todo el mundo, está trabajando más de 20 horas semanales sin recibir compensación de sus empresas; una proporción que se ha duplicado en el último año: antes de la pandemia solo uno de cada veinte (5%) lo hacía. Dada la naturaleza exigente de sus trabajos, los colaboradores esenciales hacen más horas extras no remuneradas que los no esenciales: 10,1 horas semanales de media, frente a 8,1 horas.


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El informe explora si los efectos de la pandemia han influido, en las actitudes de los trabajadores hacia el mundo laboral actual; y lo que esperan del lugar de trabajo del futuro. Alejandro Russo, Operations Regional Director and Country Leader de ADP para Argentina, comenta: “Los trabajadores están registrando de forma rutinaria, lo que equivale a más de una jornada laboral de horas extras no pagadas cada semana (...). La llegada de la COVID-19 ha estimulado a muchas personas a trabajar más que nunca. Es posible que los trabajadores esenciales hayan tenido que esforzarse, para mantener la carga de trabajo adicional que ha creado COVID-19. Los trabajadores no esenciales pueden estar haciendo un esfuerzo adicional, debido a la preocupación por su seguridad laboral. Para compensar cuando sus colegas han perdido sus puestos de trabajo, o porque los límites entre la vida laboral y personal se han difuminado al trabajar a distancia. “indicó Russo.


Trabajar desde casa o en el lugar de trabajo, o una mezcla de ambos: ¿qué es lo mejor para la productividad?


Los que trabajan desde casa (WFH) estiman que hacen más horas extras no remuneradas, que los que trabajan en el lugar de trabajo o in situ: con una media de 9,4 horas semanales, frente a 8,7 horas. Sin embargo, los que adoptan un enfoque híbrido, combinando el trabajo en casa durante una parte de la semana y el trabajo in situ el resto del tiempo; creen que son los que más hacen, con 9,8 horas.


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Contrario a lo que habría de esperarse, dada la alteración de las condiciones de vida y la necesidad de adaptación a esta nueva normalidad; aquellos que hacen teletrabajo o trabajan a distancia, sostienen que mantener la productividad es un reto importante para ellos. El 13% de aquellos que trabajan desde sus oficinas reconocen el desafío de mantener el rendimiento laboral; mientras el 10% de aquellos que trabajan desde sus hogares, son menos propensos a reconocer los desafíos de esta nueva modalidad. En ese sentido, aquellos que adoptan acuerdos de trabajo híbrido afirman que, mantener la productividad es lo más difícil de todo (el 15% lo describe como un reto importante).


“Estos resultados derriban el mito de que trabajar desde casa es una excusa para relajarse. Debido que existe la misma o mayor carga laboral con el teletrabajo”. Después de haberse visto obligados a poner en práctica el trabajo a distancia, y de haber comprobado el esfuerzo que realiza el personal; las empresas pueden estar más dispuestas a permitir una mayor flexibilidad, en torno a las estructuras de trabajo para seguir avanzando”, afirma Russo. “Todavía hay muchas preguntas sobre la medida en que el trabajo desde casa seguirá siendo la norma, durante toda la semana o parte de ella. Y lo que esto podría significar para la productividad, la creación de equipos, el desarrollo del personal y la progresión profesional; así como para las necesidades de espacio de oficina. Nuestras conclusiones sobre la productividad relativa a las distintas formas de trabajar, sugieren que no hay respuestas fáciles a este dilema” concluyó Russo.





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