La economía fue uno de los temas más apremiantes para los hispanos en este ciclo electoral, y con justa razón: han mejorado su tasa de desempleo en los últimos ocho años pero, debido en parte a los tropiezos de la “Gran Recesión”, siguen trepando con dificultad a la clase media.

Michael Madowitz, analista del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP), dijo que la tasa de desempleo para los latinos se disparó del 6,3% al 10,1% el año antes de que el presidente Barack Obama asumiera el poder, trepó al 12,3% en el primer trimestre de 2009, y registró su peor nivel, del 13%.

Con los años, “los latinos mejoraron mucho en el mercado laboral y ahora su tasa de desempleo es del 5,7%. Más de 5,5 millones de latinos adicionales ahora tienen empleo, en comparación con el período antes de que llegara Obama”, explicó el experto.

Sin el plan de estímulo económico que presentó Obama al Congreso, los latinos hubiesen sido uno de los grupos más afectados si la recesión hubiera empeorado, agregó.

En el segundo mandato de Obama, los latinos han recobrado terreno pese a la lenta recuperación económica, en parte porque las familias más jóvenes, incluyendo las familias hispanas, son las que han registrado los mejores indicadores económicos tras la crisis, según Madowitz.

Un informe reciente del Instituto de Política Económica (EPI, por su sigla en inglés) dijo que, pese a su avance en el mercado laboral, las minorías aún afrontan altas tasas de desempleo en algunas partes del país.

En el tercer trimestre de 2016, la tasa de desempleo entre los hispanos se encuentra al mismo nivel, o menos, que antes de la “Gran Recesión” en 10 estados: California, Colorado, Florida, Georgia, North Carolina, Nevada, New York, Texas, Utah, and Virginia.

Valerie Wilson, analista del EPI, indicó que la clase trabajadora –aquellos que no tienen diploma universitario-, constituye el 66,1% de la fuerza laboral civil y, para 2032, estará compuesta en su mayoría por miembros de las minorías étnicas.

Es decir, los blancos son cada vez menos el grupo dominante en este segmento, y activistas de la comunidad inmigrante presionan al Congreso por medidas que mejoren las condiciones de los trabajadores latinos de escasos recursos.

Para 2043, los latinos serán el 26,6% de la población en edad laboral, mientras que los afroamericanos serán el 13,4%, indicó Wilson en otro informe.

Estos cambios demográficos “tendrán un impacto en la economía, en la política y en la infraestructura social en EEUU”, y ante esa realidad hará falta analizar formas de reducir las desigualdades educativas, laborales y salariales de las minorías, observó Wilson.

Mejores cifras

Según datos oficiales, para septiembre pasado, la tasa de desempleo entre los hispanos fue del 5,7%, por encima del promedio nacional del 5%, pero menos que el 7,3% del tercer trimestre de 2014, o del 12,8% en 2010, cuando el país aún intentaba sacudirse las secuelas de la “Gran Recesión”, en la que la economía perdía más de 700,000 empleos al mes.

En comparación, la tasa de desempleo de los afroamericanos fue del 8,4%; de los blancos, fue el 4,9%, y el de los asiáticos, 3,9%.

Sin embargo, la tasa de desempleo de los hispanos antes de la recesión fue del 5% en el último trimestre de 2006.

Datos de la Oficina del Censo indican que la tasa de pobreza entre los hispanos fue del 21,4% en 2015, una mejora respecto al 23,6% del año anterior, cuando hubo poco más de 13 millones de latinos en la pobreza.

Por lo general, los hispanos tienden a ser de bajas capas sociales –muchos han emigrado de América Latina en busca de oportunidades-, y, según Jens Manuel Krogstad, analista del Centro de Investigación Pew, en 2015, registraron progresos en cuanto a ingreso familiar, la reducción de la pobreza, y la búsqueda de empleos, después de años de poco o ningún avance.

Los consumidores hispanos, además, tienen un poder de compra de $1,5 billones, lo que los convierte en un “imán” de las empresas en busca de clientes. Si fuesen un país, constituirían la décima sexta economía del mundo, más que la de México y un poco menos que la de Brasil, según el Banco Mundial.

Retos para su avance social

Pero estos avances se ven parcialmente opacados porque los hispanos siguen rezagados en la acumulación de riqueza personal. Es que la recesión, por ejemplo, redujo el valor neto medio de los hogares hispanos, que en 2013 fue de $13,700, muy por debajo del de $141,900 que registraron ese año los hogares de familias blancas.

La crisis en el sector de vivienda afectó desproporcionadamente a los hispanos: el 47% de los latinos son dueños de casa, pero en su mejor momento, en 2007, ese porcentaje fue del 50%.

A juicio de los expertos, el ascenso a la clase media para los hispanos pasa por ampliar las oportunidades laborales, el combate a la pobreza y la brecha salarial, mayores oportunidades educativas y la facilitación del acceso al crédito.

Es que ya nadie pone en duda el creciente poder económico de los hispanos y su aporte a la fuerza laboral en EEUU, pero el reto es profundizar los logros obtenidos en los últimos años.

Actualidad Laboral / Con información de La Opinión