Al cumplirse el primer año de la crisis sanitaria seguramente muchas oficinas siguen cerradas, lo que no significa que las empresas estén sin operar. Esto, gracias a que sus colaboradores trabajan desde casa.


Los grupos de trabajo cumplen presupuestos, se comunican con clientes y rinden informes, conectados por las plataformas que tiene cada organización para que las tareas fluyan sin sobresaltos así, incluso, aunque llegue nuevo talento que no conozca personalmente a sus compañeros.


Esta nueva manera de ejercer las actividades laborales ha generado todo un cambio en la cultura del trabajo -que alcanza hasta la forma de vestir- cuyo impacto se empieza a evaluar y a proyectar con un mundo laboral regido por un modelo híbrido.


Esto es todo un reto para los departamentos de recursos humanos que, a la distancia, deben mantener a los colaboradores alineados a las metas de negocios y al propósito de la organización.


La firma internacional LiveCareer evaluó la percepción de los trabajadores en su estudio ¿El Teletrabajo es la Opción del Futuro? en el cual 1.000 personas hablaron de su experiencia.


Si bien el 79% sabe que va a volver a la oficina en algún momento, el 61% afirma que le gustaría teletrabajar después de la pandemia. Entre las conclusiones está que el 62% de los teletrabajadores están de acuerdo con la frase “preferiría trabajar con empresas que permitan el teletrabajo”.


Hay opiniones divididas sobre cuántos días serían ideales para el trabajo remoto en caso de que sea inevitable regresar a las sedes.


El 30% menciona tres días, el 25% menciona dos días, el 19% está a favor de un día, y apenas un 9% se inclina por cuatro días a la semana.


Cómo es en las oficinas


Las empresas están a la expectativa de los ajustes legales para el desempeño laboral desde casa que alista el Gobierno y acondicionan espacios en los hogares y en sus sedes para el retorno en la nueva normalidad.


Pablo Forero Parra, gerente de Carvajal Espacios, explicó que en estos meses se impone un modelo híbrido. “Hemos venido trabajando con grandes organizaciones desde el inicio de la contingencia, desarrollando proyectos para las empresas que están necesitando una asesoría integral, esto desde nuestra propuesta de entregar bienestar y seguridad tanto en oficinas como en las casas”, y cita como ejemplos lo que han hecho Grupo Éxito y Sura.


Por su parte, AEI Spaces, empresa de arquitectura y diseño, ha desarrollado programas de retorno y estrategias para el manejo de los espacios de los trabajadores en hogares y oficinas.


“Claramente el alma de las compañías y su ADN está dentro de sus oficinas… sin embargo apareció la posibilidad más evidente de trabajar desde casa o desde cualquier lugar. Por eso aparecen reglas flexibles donde podemos trabajar desde casa con itinerancia más no con constancia, porque tu hogar no está hecho para trabajar ”, dice Marta Gallo, co-fundadora de AEI Spaces.


Incluso, surgen soluciones para las nuevas necesidades para compañías que optarán por el sistema mixto, unos emprendedores desarrollaron Escritoir, una aplicación que permite a los colaboradores reservar puestos de trabajo, salas de reuniones u otros espacios en sus propias oficinas. De esta manera las organizaciones se despiden de puestos fijos y pasan a lugares compartidos en sus propias instalaciones.


Actividad inmobiliaria


El efecto covid también se sintió en las oficinas desde el punto de vista inmobiliario.


Un análisis de Colliers International evidenció se dio un giro en la tendencia de ocupación, generando un decrecimiento de los precios de renta y venta, así mismo, con aumentos en la disponibilidad liderados por Bogotá y Medellín”.


Concluye que ese mercado cerró el año 2020 con una disponibilidad del 9%, y aunque se profundizaron las vacancias en el segundo y tercer trimestre, se amortiguó con el buen dinamismo del primer trimestre y la recuperación en el último cuarto del año.


Impacto sobre la ropa formal y de trabajo


El trabajo en casa generó un impacto en el consumo de ropa para la oficina. La ropa formal masculina sintió los mayores efectos, ya que trajes y las corbatas tuvieron reducciones en ventas de -46% y -12%, en su orden. Por eso, marcas como Arturo Calle se volcaron a prendas femeninas informales y para estar en casa.


En el caso del calzado, según el Dane, el año pasado, la categoría cayó 33,9% frente al 2019. Los zapatos para salir fueron los que más sufrieron por la pandemia, y contrario a esto, el segmento ‘confort’, es decir, chanclas y pantuflas, aportaron el 75% de las ventas totales del sector, según empresas del ramo.


Actualidad Laboral / Con información de Portafolio