19-11-2015
Noruega es el segundo país, después de Níger, en ratificar el Protocolo relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso. Esta iniciativa es significativa ya que los instrumentos jurídicamente vinculantes de la OIT generalmente disponen que un protocolo, una vez adoptado, entre en vigor 12 meses después de haber sido ratificado por dos Estados miembros. Tras este paso del Gobierno de Noruega, el nuevo marco para luchar contra el trabajo forzoso y la esclavitud moderna entrará en vigor el 9 de noviembre 2016.

“La ratificación de Noruega ayudará a millones de niños, mujeres y hombres a recuperar su libertad y su dignidad. Es un llamado fuerte a los otros Estados miembros para que renueven su compromiso de proteger a las víctimas del trabajo forzoso, dondequiera que se encuentren”, declaró el Director General de la OIT, Guy Ryder.

En 2014, los delegados de gobiernos, empleadores y trabajadores en la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) por una mayoría abrumadora votaron a favor de la adopción de un Protocolo y una Recomendación que complementan el Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm, 29).

El Protocolo complementa el Convenio sobre el trabajo forzoso (1930) , agregando nuevas medidas como disposiciones sobre prevención, protección y acceso a la justicia, además requiere a los empleadores públicos y privados que actúen con la “debida diligencia” para prevenir la esclavitud moderna.

Al comentar sobre el papel de su país para la entrada en vigor del Protocolo, el Embajador de Noruega ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, Steffen Kongstad, declaró: “Es fundamental que todos los países reconozcan el problema de la esclavitud moderna y debe ser una prioridad absoluta en sus agendas a fin de erradicarlo de una vez por todas”.

La OIT estima que en el mundo 21 millones de personas son víctimas del trabajo forzoso, generando aproximadamente150.000 millones de dólares anuales en ganancias ilícitas. Las víctimas son explotadas en la agricultura, la pesca, el trabajo doméstico, la construcción, la manufactura, la minería y otras actividades económicas. Las mujeres y las niñas, en particular, son objeto de la exploración sexual comercial.

La investigación de la OIT muestra que el trabajo forzoso no es un problema que afecta sólo a los países en desarrollo. Las ganancias producidas por el trabajo forzoso en la industria son mayores en las economías desarrolladas y en la Unión Europea que en cualquier otra parte del mundo.

A fin de promover la ratificación del Protocolo, la OIT lanzó una nueva campaña mundial para poner fin a la esclavitud moderna. En asociación con la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y la Confederación Sindical Internacional (CSI). La campaña 50 for Freedom tiene por objetivo movilizar el apoyo del público y ejercer influencia en al menos 50 países para que ratifiquen el Protocolo sobre el trabajo forzoso de aquí a 2018.

Noruega también ratificó el Convenio sobre la protección de la maternidad, 2000 (núm. 183) y el Convenio sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo, 2006 (núm. 187) .

Noruega tiene una trayectoria notable de apoyo a los convenios de la OIT. En 1932, ratificó el Convenio sobre el trabajo forzoso de 1930, y en 1958 ratificó el Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957 (núm. 105).

Actualidad Laboral / Información de OIT